La nueva película de M. Night Shyamalan lleva el título original de “The happening”, que se tradujo aquí por “El incidente”, pero que bien podría haber sido “Lo que está pasando”. Algo bastante curioso en una pelíc

★☆☆☆☆ Pésima

El incidente

La nueva película del director indio M. Night Shyamalan lleva el título original de “The happening”, que se tradujo en nuestro país por “El incidente”, pero que bien podría haber sido “Lo que está pasando”. Algo bastante curioso en una película en la que la mayor parte del tiempo no sucede absolutamente nada.

La primera película que vi de Shyamalan fue “El sexto sentido”, como la mayoría de la gente y me pareció una de las mejores películas de suspense que había visto. Luego llegó “El protegido” y me despistó. Reconozco que fue culpa mía, por ir con ideas preconcebidas al cine. En este caso una segunda revisión de la cinta me demostró que la primera vez la había visto con malos ojos. Volví a reconciliarme con él.

Luego llegó “Señales” y al no esperarme nada, volvió a atraparme con su trama de serie B y esa familia rota, protegiéndose como podía de lo desconocido. Con “El bosque” y “La joven del agua” ya me pareció que la pretenciosidad de sus fábulas de realismo mágico empezaban a ganarle terreno a la historia en sí y en ambas salí del cine poco convencido, aunque las dos me parecieron entretenidas.

En “El incidente”, sin embargo, no hay nada que pudiera rescatar al salir de la sala. Ni la historia (o la ausencia de ella), ni la moraleja (demasiado pueril para mi gusto), ni las interpretaciones (están todos horribles), ni la realización (hay algunos momentos ralentizados que claman al cielo)… absolutamente nada me ha gustado en una de las películas más aburridas que he visto últimamente.

La trama empieza con unos suicidios masivos en pleno Nueva York, que empiezan a extenderse como una plaga entre la población. Es en ese momento cuando un profesor de ciencias se coge a su novia, con la que está pasando una mala racha, hacia algún sitio en el que puedan estar a salvo. De repente, en medio de la nada, pierden comunicación con el resto del mundo (algo que no cuadra demasiado con la explicación final) y siguen escapando, hasta que deducen la causa de los suicidios y continúan escapando. Tras haber escapado un rato más junto con algunos secundarios extravagantes, la plaga se detiene y dejan de escapar.

No digo que la idea no sea buena, pero sí que es una idea tan breve y definida que da para un corto de menos de diez minutos y nada más. Por lo menos si se pretende desarrollar una historia tan sólo en base a eso, porque la endeble crisis de pareja de los protagonistas o el heroísmo del secundario dando su vida por rescatar a su mujer, no cuenta en absoluto.

Pero, como he dicho, no es sólo el desarrollo de la “idea” (me niego a llamarlo argumento) lo que no me encajó en la película, sino ninguno de los elementos que la componen. Los actores están muy flojos, con especial atención a un Mark Wahlberg que intenta componer un personaje calmado, analítico y sensible, para lo cual adopta una voz atiplada y cursi que roza el ridículo. Zoey Deschanel se pasa toda la película abriendo mucho los ojos con cara de asombro (grandiosos ojos, por cierto) e incluso John Legizamo parece perdido en su breve papel.

Tampoco puedo dejar pasar alguna escena de los suicidios, como la del tío que se deja zampar por los leones, que si estuviese incluida dentro de una película gore, tendría su gracia, pero que al verla en un argumento pretendidamente serio y moralizante resulta totalmente fuera de contexto.

En fin, parece que tanto crítica como público se encuentran totalmente divididos con este incidente de Shyamalan, pero a mí me podéis poner con los que irán con mucho miedo a ver la siguiente película del director.

Lo mejor: Difícil decidir... la música?
Lo peor: Todo lo demás.
publicado por Heitor Pan el 20 junio, 2008

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