Hay películas malas, hay películas muy malas y luego… bueno, luego ya viene esto.

★☆☆☆☆ Pésima

El incidente

La peli empieza a saco. Debido a un extraño fenómeno, una parte de la población de Nueva York empieza a suicidarse en masa, sin previo aviso, debido a algún tipo de toxina rara que te fríe el cerebro y, lo que es peor, parece ser que se extiende por gran parte de la costa Este de los Estados Unidos. Como la cosa tiene una pinta apocalíptica bastante chunga, un profesor de ciencias de Philadelphia (la ciudad, no el queso de untar) decide huir en tren junto con su esposa y un compañero de trabajo y su hija para esconderse en la casa de la madre de éste último (en la peli no explican el porque de esta decisión, supongo yo que la señora tendrá en su jardín una especie de bunker inexpugnable o algo). El problema es que el tren los deja tirados en una estación en medio de la nada y desde el bar de la estación verán como la epidemia se sigue extendiendo, así que deberán seguir el viaje como puedan. Incomprensiblemente, todos los pasajeros del tren abandonan el bar montados en coches (!!!) buscando un lugar que no esté infectado para refugiarse, a la vez que el profe de ciencias empezará a buscar respuestas a lo que está sucediendo (realmente absurdo el momento en que, mediante técnicas supuestamente científicas según él, llega a la conclusión menos científica posible, y que además resulta ser la buena). Total, que parece ser que la humanidad vuelve a estar en peligro una vez más (vaya por Dios).

La nueva de M. Night Shyamalan, director y guionista de grandes posibilidades, capaz de hacer cosas francamente interesantes, con una capacidad para sostener el suspense y tener al espectador en tensión digna de admirar. Es el responsable de películas tan conocidas como El sexto sentido (su clásico), El protegido (infravalorada), Señales (fiasco), El bosque (humor) y La joven del agua (peli pasable que debería haber sido mucho más). Entre los protas encontramos a Mark Wahlberg, mejor modelo de calzoncillos que actor, pero que a pesar de ello le siguen lloviendo papeles; Zooey Deschanel, actriz de la que no tenía el gusto y que ha venido trabajando como secundaria en un buen número de películas, comedias en su mayoría; y John Leguizamo, actor de larga trayectoria que ha aparecido en cosas como Super Mario Bros (era el hermano), Spawn (era el payaso) o Un tio llamado peste (era el de la peste), entre muchas otras.

Tal y como empieza la película (y conociendo las virtudes del director, que las tiene y muchas, aunque a veces no quiera sacarlas a la luz) uno se podría esperar, como mínimo, una buena película de suspense que te atrape con facilidad. Esta sensación apenas dura cinco minutos. Pasados esos cinco primeros minutos, con un par de buenas escenas, la trama empieza a decaer de una forma tan alarmante que uno empieza a plantearse si en algún momento llegará a tocar fondo o seguirá cayendo en picado hasta el final. Pues casi casi que lo segundo. Los personajes de la película son todos una panda de mamarrachos sin ningún tipo de gracia y unos soseras de cuidado (llegó un momento en la película en que empecé a aplaudir ciertos suicidios), que sueltan diálogos a cual más estúpido e incomprensible ante todo lo que está sucediendo. Por ejemplo: el prota está huyendo de una muerte casi segura acompañado de un par de adolescentes y uno de ellos se gira y de pronto le pregunta: ¿Tienes hijos? Él responde que no y el muchacho le suelta: ¿Que pasa, es que no puedes? El prota le cuenta que su mujer prefiere esperar y patatim y patatam… O sea, que eres un adolescente contemplando el final de la civilización tal y como la conocemos y lo único que te preocupa es si a tu compañero de viaje, al cual acabas de conocer, se le levanta? ¡Venga ya! Pues todo el rato es así. Pero todo esto no es nada comparado con una de las peores tramas de la historia, absolultamente incomprensible que al igual que Gran Hermano, cambia las reglas del juego según le convenga (a pesar de eso, recordemos, el profe lo pilla a las primeras de cambio), de forma que lo que a algunos personajes les puede conducir hasta la muerte, a otros nada de nada (y no me vengan con el cuento de que la cosa va a más, porque no es así). Y es que además podríamos hablar de la moraleja que la película se cansa de repetir, pero es que hay suficientes elementos para cargársela como para no tener que entrar en eso.

Resumiendo: Hay películas malas, hay películas muy malas y luego… bueno, luego ya viene esto.

Lo mejor: Que no llega ni a la hora y media.
Lo peor: Que Shyamalan parece haber perdido definitivamente el rumbo.
publicado por Jefe Dreyfus el 17 diciembre, 2008

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