Antes que el Diablo Sepa que has Muerto se queda a las puertas de ser una obra maestra, pero estamnos ante una película extraordinaria, en la que Sidney Lumet viene a recordarnos lo que es el cine de verdad, el cine con mayúsculas.

★★★★☆ Muy Buena

Antes que el diablo sepa que has muerto

Es un respiro encontrarse con un film de todo un maestro como es Sidney Lumet entre tanto producto de Hollywood diseñado para el consumo rápido y sencillo, que no exige el menor esfuerzo ni ofrece ninguna clase de estímulo a todos aquellos espectadores deseosos de cine de verdad. Los contrastes entre la concepción del cine de ambas propuestas son abrumadores, y es en estos momentos en los que uno se echa las manos a la cabeza preguntándose adónde ha ido a parar el cine y si hay posibilidad de dar marcha atrás.

Sidney Lumet muestra sus cartas desde el primer fotograma, dejando bien a las claras que estamos ante un film sin concesiones, duro y descarnado. La crudeza de la primera escena y el impacto que provoca el formidable título (alabados sean los hados que impidieron el crimen de haber traducido el film como Atraco al Destino) dejan al espectador helado y encomendado por completo a Lumet, quien conserva intacto el pulso dramático que siempre le caracterizó. No podría haber mejor cineasta para llevar a la gran pantalla el extraordinario guión de Kelly Masterson que el maestro Lumet, que sabe dotar a la película de una intensidad tal que te deja agarrotado, pegado a la butaca y completamente a merced de la historia. Y es entonces cuando comienza el vapuleo emocional, con escenas de una crudeza brutal que te llegan a la boca del estómago y te dejan sin aliento. Lo único que separa a la película del calificativo de obra maestra es la arriesgada, y hasta cierto punto fallida, decisión de Lumet de narrar la historia a base de flashbacks, desde las perspectivas de los distintos personajes. Ello le resta intensidad, especialmente en su parte central, que se hace algo densa, y en la que el ritmo decae ostensiblemente. El póker de ases interpretativo lo encabezan un Philip Seymour Hoffman incomensurable, ¿cuándo no?, y un no menos grande Albert Finney.

Antes que el Diablo Sepa que has Muerto se queda a las puertas de ser una obra maestra. Estamos ante una película extraordinaria, en la que Sidney Lumet viene a recordarnos lo que es el cine de verdad, cine con mayúsculas.

Lo mejor: La crudeza sin concesiones del film y el pulso de Sidney Lumet.
Lo peor: Las transiciones entre cada una de las narraciones.
publicado por Francisco Bellón el 25 mayo, 2008

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