Demasiado “”hype”” para una película que entretiene pero no sorprende

★★★☆☆ Buena

 

   Puede que haya…, perdón, corrijo, parece que hay una gran cantidad de personas que están acudiendo a ver ésta película sin haber oído hablar nunca de ella y como si se tratara de un estreno más que, sorpresa, tiene unos efectos especiales alucinantes. Fruto de ello no paro de leer en webs y blogs cientos de comentarios positivísimos de personas que creen estar ante el descubrimiento fílmico del año.

   Sin embargo, y como muchos aficionados al cine sabréis, de “Avatar” hace un montón de años que se habla y que se espera. Y esto ha sido así gracias a que su principal responsable, James Cameron, se ha encargado de ir inflando la burbuja de su producción desde que cayó el guión en sus manos y, emulando al Stanley Kubrick de “2001 una odisea del espacio”, pensó que para llevarlo a la pantalla los efectos especiales debían dar un enorme salto tecnológico. Así pues, tanto él como nosotros hemos estado aguardando a que llegara este día a la espera de encontrarnos con esa gran maravilla técnica.

 

   Pues bien, ese día ya ha llegado. Ya la tenemos aquí. Y sinceramente, ha resultado ser una GRAN DECEPCION.

   Dicho esto y antes de que esos mismos fanáticos inmediatos que han inundado la red comiencen a lanzarme de todo a la cara, ya adelanto que, pese a todos los motivos de dicha decepción que glosaré a continuación, a mí la película me ha gustado a nivel general aunque no me ha parecido que estuviera a la altura del hype creado en torno a ella.

 

   Creo que ya he mencionado en entradas anteriores que la supuesta búsqueda de la originalidad en el cine es un trabajo perdido. Cualquiera que sepa un poco sobre narrativa sabe que todas las historias se pueden simplificar y rastrear hasta un puñado de argumentos esenciales y, en consecuencia, la única originalidad posible se haya en la forma de explicar estas historias, en el trabajo artístico, la ambientación, el desarrollo interpretativo de sus actores, la calidad técnica,…

   Teniendo en cuenta lo anterior creo que a nadie se le escapa que esta ‘genialidad’ llamada “Avatar” no es sino un western espacial que bebe a partes iguales de “Bailando con lobos” (un descreído militar es enviado al punto fronterizo más apartado donde descubre que, la supuesta tribu peligrosa de la que debe protegerse es en realidad una asombrosa comunidad en perfecta comunión con el entorno que merece todo su aprecio, llegando incluso a acabar formando parte de ella tras pasar por sus ritos iniciáticos y, en consecuencia, a enfrentarse con los de su propia raza por defenderlos) y del mítico personaje de “Pocahontas” (¿hace falta que explique de quién se trata y por qué me lo parece? Creo que si la alienígena en cuestión acompañara sus sesiones de enseñanza con el protagonista sobre las costumbres y la naturaleza de su planeta cantando ‘Colors in the wind’ colaría perfectamente), con alguna que otra secuencia calcada de “El ultimo mohicano” (cuando el marine en su yo alienígena y su maestra-novia en ciernes cazan juntos un venado-alienígena lo hacen exactamente igual que los tres mohicanos de la mítica película de Michael Mann al principio del film, recitando una especie de oración de disculpa por su agresión a la naturaleza muy pero que muy parecida) por ejemplo, y en la que no faltan todos y cada uno de los tópicos del reciente cine épico; batallas espectaculares y multitudinarias, inflamantes arengas a las tropas, malos malísimos, malos con sentimiento de culpa que se redimen aun a costa del sacrificio,…

 

   Entonces, y como ya he comentado, ese salto cualitativo cinematográfico, ese antes y después que va a marcar “Avatar” según sus responsables, debía estar en el apartado técnico. Pues lo siento pero yo no lo veo por ninguna parte. Creo que cualquiera que haya visto la trilogía de “El señor de los anillos” o la, nada desdeñable, última entrega de la saga Star Wars (“La venganza de los Sith”), sin ir más lejos, no se va a encontrar con nada que le llame especialmente la atención a nivel técnico en esta película. “Avatar” no es “Matrix”. Ni siquiera cuenta con un avance técnico novedoso como el que supuso el uso del tiempo bala. Así pues, ¿dónde está el avance? ¿qué va a aportar a la técnica cinematográfica esta película?

  

   Fui a verla el día del estreno y ya entonces llegué a todas estas conclusiones. Pero después de leer los enfervorecidos comentarios de la gente en Internet a favor de la película y destacando sobre todo el uso de las 3d, decidí posponer el análisis del film hasta que la volviera a ver, esta vez en 3d. Por mí que no quede, me dije. Pocos días después la visioné con las gafitas de marras.

 

   Pues bien, insisto, nada nuevo bajo el sol. No entiendo a los que dicen que verla en 3d te sumerge en el planeta Pandora como si allí mismo estuvieras y bla, bla,… Creo que se limitan a copiar la propaganda que han leído sobre la película porque, y lo digo con toda sinceridad, el uso de los 3d en esta película no dista mucho del uso que se le ha dado en todo el aluvión de films 3d que se vienen estrenando últimamente. Más digo, el único uso realmente interesante que aprecié del famoso efecto 3d está en el primer minuto de película cuando el protagonista despierta y podemos ver con esa impresionante profundidad la enormidad de la nave en la que se encuentra y la gente que viaja en ella. El resto de las 3d tan solo sirve para subirnos en un carrusel mareante del que es difícil no salir con dolor de cabeza. Obviamente los amigos del décimo viaje consecutivo en el Dragon Khan estarán encantados.

   No me sorprende, en realidad, ya que el continuo estreno de películas en 3d que estamos presenciando se debe a la vuelta al carromato de feria que está viviendo el cine en estos tiempos. Ante la constante descarga de películas por Internet y el cierre de los videoclubes, la industria está tratando de defenderse con la única arma disponible, proporcionar una experiencia visual que el espectador no pueda tener en casa aún (al menos a ese nivel). Como los espectadores de principios de siglo (XX, of course) lo que el espectador medio espera del cine es que le impresionen, que le asusten y, si es posible, que le maravillen. Pasen y vean señores, un gigante azul que cabalga en una bestia alada entre montañas volantes, el bosque multicolor que se ilumina por la noche, el árbol más grande del mundo, ¡no se lo pierdan! ¡Todo por diez euros!

 

   Pese a todo lo expuesto hay que reconocer que “Avatar” funciona como un reloj suizo. Tiene un ritmo endiablado que hace que sus dos horas y pico (y pico largo) se pasen con la velocidad del rayo, que la simplicidad de sus personajes no sea una pega sino una ventaja para concentrar la atención en la acción constante y en la incansable aparición de efectos especiales en todos y cada uno de los planos de la película, que tan solo se ve estropeada por la repetitiva y autocopiada partitura que el señor James Horner ha compuesto para amenizar la función y que, a cualquiera que le siga la carrera, le va a sacar constantemente de la historia al recordarle muchas de sus anteriores composiciones (entre otras pueden rastrearse melodías de Willow, Enemigo a las puertas o Tiempos de gloria).

   Contiene, por supuesto, muchas de las constantes en el cine de James Cameron como son su pasión por las armas y la tecnología así como por todo lo que tiene que ver con lo militar, conceptos que siempre aborda en relación de amor-odio, dejando como auténticos malos de la función a las corporaciones (algo que se ve en Terminator, Aliens, Abyss y hasta en Titanic, pues fueron los dueños de la empresa que construyó el transatlántico los que invirtieron más en el lujo que en la seguridad).

   Además Cameron puede apuntarse el tanto de haber creado a los primeros alieníegenas plug-and-play de la historia, que llevan un conector usb de serie que puede conectarse con cualquier criatura del planeta con un puerto similar, sin que ello provoque errores de compatibilidad y sin tener que descargar drivers. Lo curioso es que a la hora de tener relaciones sexuales con sus iguales no les sirva de nada…

Lo mejor: El ritmo
Lo peor: La banda sonora
publicado por Javier Paez el 4 enero, 2010

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