Una película de aventuras a la antigua usanza con un envoltorio tecnológico de última generación tan aparatoso como fascinante.

★★★★☆ Muy Buena

James Cameron lo ha vuelto a hacer. Marcó una nueva era en los efectos especiales con las increíbles transformaciones por ordenador del T1000 en Terminator 2: El juicio final (Terminator 2: Judgement day, 1991), luego propició un fenómeno social con Titanic (1997), donde utilizó todas las técnicas de efectos especiales existentes en la industria de ese momento, desde maquetas a especialistas generados por ordenador y réplicas de escenarios a escala real. Ahora es la tecnología 3D con la que de nuevo vuelve a deslumbrar al mundo en Avatar (2009). En el planeta Pandora una gran corporación terrestre ambiciona la explotación de una mina sobre la que habita un clan de indígenas Na’Vi. Para echarlos del lugar cuenta con un ejército de mercenarios, por si hay que usar la fuerza, pero primero intentan la vía diplomática mediante un proyecto científico denominado Avatar, que consiste en generar seres genéticamente híbridos entre humanos y alienígenas, de forma que cada científico controla su propio avatar a distancia y los utilizan para acercarse amistosamente a la tribu y ganarse su confianza.

La idea de un doble controlado con la mente se ha visto hace unos meses en Los sustitutos, en la que las réplicas eran androides en vez de seres orgánicos. La relación del extrajero con los aborígenes recuerda a Bailando con lobos (Dances with wolves, Kevin Costner 1990) y el look militar futurista de los mercenarios a Aliens: El regreso (Aliens, James Cameron 1986), referencia que además se acentúa con la presencia de Sigourney Weaver en el reparto, encarnado a una dura científica. El retrato del clan tribal bebe de los distintos pueblos de diferentes partes del mundo. Por ejemplo el entorno es como el de una tribu amazónica, mientras que los rituales recuerdan más a los africanos, e incluso hay reminiscencias a indios norteamericanos, como la forma de bendecir la muerte de un animal cuando cazan que recuerda a El último mohicano (The last of the mohicans, Michael Mann 1992). El diseño del planeta tiene una clara inspiración en el mundo acuático pero llevado a tierra firme, fruto de las investigaciones que del medio submarino ha venido realizando Cameron para sus distintos proyectos, desde Abyss (1989), pasando por Titanic (1997) hasta los documentales para Imax y televisión que ha realizado en los últimos años.

Todos estos elementos son hábilmente combinados para ofrecer al espectador una experiencia cinematográfica en 3D increíble, en un mundo alucinante que absorbe la atención del espectador desde el primer fotograma. El protagonista Sam Worthington está correcto en su papel, al cual ya vimos este año en la piel del nuevo cyborg de Terminator salvation. También Zoe Saldana, que interpreta a la nativa coprotagonista de la historia, fue vista en este 2009 en otra aventura de ciencia ficción con la nueva entrega de Star Trek. Dos secundarios, Stephen Lang y Giovanni Ribisi, trabajaron ambos este año en Enemigos públicos. Todos los actores en Avatar cumplen con eficacia en sus respectivos papeles.

En definitiva Avatar es una película de aventuras a la antigua usanza con un envoltorio tecnológico de última generación tan aparatoso como fascinante, que transporta al espectador a un nuevo mundo fantástico haciendo creíble lo irreal. Así es la magia del cine.

(Publicada en Galax Pictures Cine Blog en diciembre 2009)

Lo mejor: Todo el apartado técnico.
Lo peor: La historia, quizá demasiado simple para un proyecto de esta envergadura.
publicado por Ramón Ramos el 12 septiembre, 2010

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