Una asombrosa reflexión sobre el papel de la mafia y la droga (y la corrupta policía) en un país devastado por las trágicas secuelas de una guerra sin sentido, y una política aún más temible que la propia guerra.

★★★★☆ Muy Buena

American Gangster

La mafia siempre genera tela para cortar. No se sabe a esta altura si es la mafia como tema o son los clásicos como la saga El padrino, los que estimulan a continuar indagando este tema.

American gangster podría posicionarse a mitad de camino entre el estilo canónico de El padrino, y los excesos de Scarface. A su vez, podría asumir esta posición en cuanto a su calidad, no busca abordar un extremo ni el otro. Tampoco es lo mejor en la filmografía de Ridley Scott, director con una destreza particular, que ha entregado memorables obras como la primera Alien, Blade Runner o Thelma y Louise. American gangster es, sí, la mejor película que ha realizado en años, luego de varios fracasos y una serie de películas olvidables. Estupendamente interpretada por Russell Crowe y Denzel Washington (ambos ya habían compartido cartel en un film poco interesante, en ese caso el villano lo encarnaba Crowe, y Washington su perseguidor). Como era de esperarse, Denzel Washington luce aquí más convincente que Crowe, en la piel de Frank Lucas, quien pasa de ser la mano derecha de un mafioso siciliano, a obtener crédito y poder propio como narcotraficante, gracias a su inteligencia para los negocios, sus estrategias para permanecer en las sombras y su consecuente cuota de violencia, que sabe precisamente cuándo y dónde estallar.

El personaje del detective Richie Roberts, a cargo de Crowe, no posee la fuerza dramática de Lucas, pero cuenta con aristas particulares que lo vuelven un sujeto interesante, más allá de su función secundaria en el relato.

El guión, a cargo del notable Steven Zaillian (La lista de Schindler, Gangs of New York), expone todos los elementos, sin que algunos de ellos parezcan estar de más. Ridley Scott aporta lo suyo, no enfatiza ni se regodea en las escenas de acción (muchas de ellas no están del todo bien resueltas), y entiende que las virtudes de este film pasan por otro lado, brindando algunas brillantes secuencias, como el duelo actoral final de Crowe y Washington en la cárcel, y sabe sostener la trama en todo su extenso metraje, apegándose a una formidable reconstrucción de la Norteamérica de los setenta. American gangster, con ciertos elementos dispares y otros formidablemente logrados (que probablemente la hagan merecedora de algunos Oscar en la próxima entrega), más que narrar el ascenso y caída de un mafioso, es una asombrosa reflexión sobre el papel de la mafia y la droga (y la corrupta policía) en un país devastado por las trágicas secuelas de una guerra sin sentido, y una política aún más temible que la propia guerra.

publicado por Leo A.Senderovsky el 24 junio, 2008

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