4 meses, 3 semanas y 2 días es una buena película, con grandes momentos gracias a la impresionante actuación de las actrices y un guión dramático y descarnado como pocos.

★★★☆☆ Buena

4 meses, 3 semanas y 2 días

Después del luminoso y refrescante tratamiento sobre un embarazo no deseado en “Juno”, cruzamos el charco y cambiamos de época para comprobar como se lo toma una universitaria en la Rumanía de Ceausescu, con un país asolado por la escasez de libertades, de comida, de medicamentos o de energía. Un país donde este tipo de embarazos está a la orden del día y en donde los abortos se efectúan en pésimas condiciones, bajo la amenaza de una sentencia de cárcel.

Gabriela es una retraída estudiante, con poca o nula capacidad para decidirse a afrontar el marrón en el que se ha metido y ahora se halla en un callejón sin salida, con un embarazo que dura más de lo que debería. Junto a ella se encuentra su compañera de habitación, Otilia, una chica resuelta, decidida y echada p’alante que la ayudará a buscar una solución.

La película transcurre en tan solo un día en el que no podrían pasar más penurias condensadas en una película seca, directa como un derechazo a la mandíbula, sin ningún elemento que pueda distraer al espectador – ni sumergirlo más – en el agrio drama al que se asiste. No hay banda sonora que valga, la fotografía es triste y desvaída, no hay más decorado que esa rumanía ruinosa y desconchada y el guión está dominado por diálogos naturales, sin discursos ni respuestas ingeniosas.

Los planos largos, sosteniendo la inmensa interpretación de Anamaria Marinca, dominan el metraje. El director y escritor Cristian Mungiu consigue dotar a la narración de tensión, nos revolvemos en la butaca asistiendo, por ejemplo, a esa comida de cumpleaños de la madre del novio de Otilia, donde se encuentra atrapada en un ambiente extraño, con la cabeza en la ruinosa habitación del hotel donde se encuentra su amiga, sin poder escapar y a un paso de darse cuenta que su situación no es tan distinta, que no es dueña de su destino de la  forma en que creía.

Sin embargo, esos mismos planos largos que llegan a provocarnos desasosiego en algunos tramos de la película, son los mismos que embarrancan otras partes. Por momentos, la trama, una idea quizá demasiado estirada hasta el largometraje, se ve frenada con primeros planos larguísimos que no aportan nada, como la última escena, tan extensa como prescindible.

Tampoco hace ascos Mungiu al efectismo en algunos momentos, como la secuencia en la que la cámara se queda clavada en la semilla del dolor de la protagonista, en una concesión al ultrarrealismo que, a mi parecer, mejor habría quedado con una elipsis.

Por ello, “4 meses, 3 semanas y 2 días” es una buena película, con grandes momentos gracias a la impresionante actuación de las actrices y un guión dramático y descarnado como pocos, pero demasiado “Dogma” para mi gusto, con una idea demasiado directa y sin ningún instante de evasión.

Lo mejor: El impresionante trabajo de Anamaria Marinca.
Lo peor: La enorme cantidad de planos infinitos que ralentizan la narración.
publicado por Heitor Pan el 9 febrero, 2008

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