La película va cogiendo interés mientras va avanzando la trama, sobre todo gracias a unas elipsis muy bien conseguidas que hacen que parezca que la historia esté contada en tiempo real.

★★★★☆ Muy Buena

4 meses, 3 semanas y 2 días

Elprimerhombre fue a ver 4 meses, 3 semanas, 2 días, de Cristian Mungiu, una película dura e inteligente, que aborda el tema del aborto clandestino en la Rumanía de finales de los 80.  Representa la primera entrega de la serie Relatos de la edad de Oro, un proyecto del director, cuyo objetivo es hablar de aquella época sin hacer referencias directas al comunismo de Nicolae Ceausescu, político, comunista y dictador rumano que fue fusilado en Diciembre de 1989, acusado de genocidio. Un hecho estremecedor son los datos objetivos que han inspirado la película: entre 1966 y 1989, o sea, hasta el final de la dictadura de Ceausescu, más de medio millón de mujeres murieron en Rumanía a causa de los abortos ilegales. La historia de esta película está centrada en dos chicas estudiantes que comparten habitación en una residencia de una ciudad de Rumanía. Una de ellas está embarazada y quiere abortar.

Lo tienen todo preparado para realizar su cometido en una habitación de un hotel, pero las cosas no saldrán como lo tenían planeado.
 El personaje de la amiga es fundamental porque toda la fuerza de la película recae en ella. El director tuvo la suerte de encontrar a Anamaria Marinca, cuya actuación es excepcional. Después de hacer teatro en Rumanía, el debut de esta actriz en la pantalla tuvo lugar en la televisión británica, con la producción "Sex Traffic", que le proporcionó un premio BAFTA. De vuelta a Rumanía, participó en este film con el que fue nominada a los premios de la Academia de Cine Europeo. El director, Cristian Mungiu, que antes de dedicarse al Cine había sido maestro de inglés, dirigió en 2002, "Occidente", que obtuvo el Premio Internacional de la Quincena de Realizadores en Cannes de ese mismo año. Pero será conocido internacionalmente por esta modesta producción rumano-belga, que ganó el pasado año la Palma de Oro del Festival de Cannes. Y quizás lleguen más películas de su país de origen, ya que por primera vez en los 60 años de este festival, una película rumana gana el famoso galardón. En 1965, un corto producido allí ya había ganado la Palma. Y en un país en el que sólo se producen unas 15 películas al año, es de agradecer que lleguen a nuestras pantallas películas de gran calibre como la de Mungiu.

En el Festival de Cine de San Sebastián obtuvo el Gran Premio Fipresci.
 A raíz de los primeros quince minutos del comienzo, quizás un poco lentos, en los que el director no llega a atrapar al espectador, el mayor logro de esta película es conseguir que se vaya cogiendo interés mientras va avanzando la trama, sobre todo gracias a unas elipsis muy bien conseguidas que hacen que parezca que la historia esté contada en tiempo real.  Rodada como un documental, sin alteraciones, sin música (salvo en las letras de crédito finales), con la voluntad de capturar una realidad tal como es, nos encontramos escenas que duran alrededor de diez minutos en los que hay un plano fijo, en el que el trabajo de los actores es lo único que cuenta. Y, sin lugar a dudas, lo mejor son los últimos veinte minutos, con un plano contundente que deja huella y con un final que invita al espectador a opinar sobre lo sucedido en el celuloide. Un saludo!  
publicado por elprimerhombre el 6 febrero, 2008

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