4 meses, 3 semanas, 2 días es un buen ejemplo de cómo de una película sin demasiados recursos y menos pretensiones puede resultar un grato visionado.

★★★☆☆ Buena

4 meses, 3 semanas y 2 días

Dirigida por el rumano Cristian Mungiu y protagonizada por Anamaria Marinca, Vlad Ivanov, Laura Vasiliu y Alexandru Potoceanu entre otros, 4 meses, 3 semanas, 2 días (4 luni, 3 saptamini si 2 zile) obtuvo este pasado 2007 la Palma de Oro en el Festival de Cannes y el Gran Premio Fipresci en el festival de San Sebastián, además de haber sido nominada a los Globos de Oro como Mejor Película Extranjera y candidata a los Óscar en la misma categoría, si bien ha quedado fuera de ambas competiciones.

La película nos sitúa en Rumanía, durante los últimos días del comunismo: Otilia y Gabita son estudiantes y comparten habitación en una residencia en Bucarest. Gabita está embarazada, y las jóvenes acuerdan un encuentro con un tal Mr. Bebe en un hotel barato para que le practique un aborto…

4 meses, 3 semanas, 2 días es un buen ejemplo de cómo de una película sin demasiados recursos y menos pretensiones puede resultar un grato visionado: minimalista tanto en fondo como en forma, esta película rumana posee dos grandes virtudes que la hacen mercedora de todos aquellos premios por los que viene avalada: en primer lugar tenemos su realismo, una historia relativamente cotidiana y que podría ubicarse en casi cualquier espacio, y en segundo lugar, su imparcialidad.

Será mejor explicarse: cuando hablo de imparcialidad, más bien me refiero a su falta de subjetividad, o lo que es lo mismo, a su no posicionamiento ante un acto que todavía hoy día puede llegar a resultar tabú como es el aborto; la película de Cristian Mungiu no juzga en ningún momento a sus protagonistas, tan sólo plasma los acontecimientos en una suerte de costumbrismo hiperrealista, cosa que es de agradecer, pues su director deja con ello bien patente que su interés se centra en los personajes, no en la historia propiamente dicha y menos aún en un contexto casi anecdótico.

Pero, sin duda alguna, el mayor acierto de 4 meses, 3 semanas, 2 días, es el hecho de erigir a un personaje a priori secundario como protagonista, incrementando todavía más -si cabe- su drama, pues todo el sufrimiento de Otilia se nos antoja terríblemente injusto, víctima colateral de los errores de los demás: los problemas monetarios, las discusiones de pareja, y males infinitamente mayores que no voy a desvelar aquí… La película elude acertadamente la crudeza plástica en beneficio de la crueldad interior, por decirlo de algún modo, transportándonos a un Bucarest gris y sórdido en el que transcurre una vida gris y sórdida.

Por otro lado, uno debe reconocer que 4 meses, 3 semanas, 2 días tampoco es una película redonda: bien es cierto que no decae en casi ningún momento, y que su personaje central logra cautivarnos con facilidad, pero el minimalismo de la película de Cristian Mungiu flirtea peligrosamente con la atmósfera del telefilm, etiqueta que recae sobre ella, todo hay que decirlo, casi por defecto.
publicado por Oscar Martínez el 24 enero, 2008

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