Como episodio “duro” y turbio de la saga, funciona bastante bien, la dirección de David Yates es vulgar, pero muy efectiva para la consecución del propósito.

★★★☆☆ Buena

Harry Potter y la orden del Fénix

“Al tiempo que los personajes han crecido, las historias también, dejando la inocencia detrás y confundiéndonos con argumentos tan laberínticos que se necesita un doctorado en Hogwarts para seguirlo. (…)” Roger Ebert, Chicago Sun Times.

Nos llama la atención este comentario de Robert Ebert. Harry Potter no solo es una saga de fantasía, también es una historia sobre la infancia y el paso a la madurez albergada en un espacio metafórico que llamamos Hogwarts, continente de las amenazas que pueden perjudicar el estilo de vida de un adolescente. En “La orden del fénix” aparece un personaje clave en este sentido, la inquisitiva profesora interpretada -con estimable versatilidad – por la actriz Imelda Staunton. Ella simboliza mejor que nadie el autoritarismo tradicional contra los aires de libertad de los muchachos, y su pose enérgica a la vez que la falsa condescendencia que oculta su verdadera maldad, se convierten en lo mejor de la función, un personaje histriónico que aporta cosas nuevas a una saga que corría el peligro de estancarse a causa de un esquema tan repetitivo.

Que todas las películas de Harry Potter siguen un mismo y reiterativo esquema y que en cinco entregas apenas se cuenta mucho más que más de lo mismo (valga la redundancia) es un hecho. Pero si estamos atentos, descubrimos que de lo que se trata es de que la historia avanza en una progresión dramática estructurada en círculos concéntricos: no se trata de sumar información sino de aumentar la intensidad emocional y los matices referentes a Harry y a su inquietante semejanza con Voldemort, a la par que Hogwarts – como metáfora de los miedos púberes – se convierte en un lugar más siniestro. Lo que, en resumidas cuentas, es contar siempre lo mismo pero bajo distintas perspectivas y distintos tonos dramáticos

Y así llegamos a “La orden del fénix”, el episodio más turbio filmado hasta la fecha, con claras referencias a la saga galáctica de George Lucas, pues la historia podría resumirse con algo como “Harry Potter contra su reverso tenebroso”, y en las escenas finales algunos pueden pensar… que solo faltaba que Voldemort fuera el padre, el tío o el hermano de Harry, lo cual explicaría las semejanzas entre ambos (hay una analogía muy clara: Voldemort es a Harry Potter lo que Darth Vader es a Luke Skywalker, por lo menos a nivel simbólico). Eso es algo que, en todo caso, decidirá la pluma de J. K. Rowling, aún le quedan dos entregas para inventarse cualquier cosa…


Así pues, como episodio “duro” y turbio de la saga, funciona bastante bien, la dirección de David Yates es vulgar, pero muy efectiva para la consecución del propósito. Es decir, las modestas pretensiones se ajustan con el resultado final, que además cuenta con la adecuada estructura, centrada en lo fundamental, un interesante retrato de Harry Potter en soledad, incomprendido y víctima de sus propios hallazgos, afrontando la responsabilidad -y el deber – de erigirse en el lider de la nueva cantera de magos dispuestos a luchar contra las fuerzas del mal. Al contrario que en “el cáliz de fuego”, aquí sí existe un significado dramático que engloba toda la historia.

Tiene varios defectos: los primeros cincuenta minutos son una reiteración de lo mismo, el mismo tema puesto en boca de distintos personajes, pero la narración se reduce a un discurso estático. Se nota, demasiado a menudo, que es una adaptación de una novela y hay partes mal explicadas, como si se diera por seguro que el espectador ha leído el libro, aunque es cierto que son detalles secundarios y que el espectador atento podrá seguir la trama sin problemas.

Capítulo aparte merece el tramo final, son magníficas las escenas en el “departamento de misterios”, imaginativo y siniestro, maneja muy bien el tempo, los ritmos y la presentación de siniestros personajes enmascarados. El duelo entre Voldemort y Dumbeldorf o la muerte de Sirius Black contribuyen a elevar el tono dramático en un final muy digno por su clímax. Tan digno que se diría que merece la pena soportar los más de cien minutos de una narración más o menos regular para ver la resolución… y empezar a intuir hacia dónde va la saga de los magos. Una saga que, en este nuevo episodio y en líneas generales, no nos está ofreciendo ninguna maravilla, pero hay que ver cómo aguanta el tipo.
publicado por José A. Peig el 17 julio, 2007

Enviar comentario

Leer más opiniones sobre

muchocine 2005-2019 es una comunidad cinéfila perpetrada por Victor Trujillo y una larga lista de colaboradores y amantes del cine.