Harry Potter y la Orden del Fénix muestra el proceso madurativo de los personajes, y el indiscutible cambio de rumbo en las historias, que desde El prisionero de Azkaban se volvieron notoriamente más oscuras.

★★★☆☆ Buena

Harry Potter y la orden del Fénix

Antes de comenzar, debo confesar que hasta ahora me he mantenido alejado del “fenómeno Harry Potter”. No he leído los libros y hace pocos días me actualicé viendo algunas de las anteriores películas. En relación a aquellas, lo más atractivo que se puede observar, es el natural crecimiento de los personajes, y que la trama prácticamente se limita a lo que sucede en Hogwarts, cuando la representante del tirano Ministro, Dolores Umbridge, escala posiciones hasta quedarse con el puesto de Dumbledore, y convertir a Hogwarts en una escuela sometida a los designios de una dictadura. Las escenas más interesantes se dan cuando cambian los cuadros por una cadena de decretos colgados en la pared, y luego con la revolución de los alumnos, que arruina los propósitos de la autoproclamada directora del colegio.

Allí es donde la historia de Harry Potter se enriquece, volviéndola una alegoría de acontecimientos políticos, y entre esa línea y la que recorre el enfrentamiento con Voldemort, se debate toda la película. La dirección funciona en su totalidad, sobre todo en el manejo de estas dos tramas, y en la construcción de un Harry Potter más enfurecido y solitario que nunca. Lo más discutible es el empleo de la cámara en mano, que lejos de funcionar, empobrece bastante la realización, y el hecho de que en esta, tanto Ron como Hermione, quedan muy relegados, exceptuando por un sutil acercamiento entre ambos que se deja apreciar durante toda la película. Habrá que ver cómo en las próximas se maneja el evidente defasaje que hay entre la edad de los actores y la de los personajes, que hasta ahora ha acompañado bien el tono general de las últimas películas.

Fuera de estas cuestiones, Harry Potter y la Orden del Fénix muestra el proceso madurativo de los personajes, y el indiscutible cambio de rumbo en las historias, que desde El prisionero de Azkaban se volvieron notoriamente más oscuras. Esto último confirma que, pese a los prejuicios iniciales, difícilmente se pueda sostener hoy en día que Harry Potter es un simple cuento infantil. Detrás de las páginas de J. K. Rowling se encuentra un mundo más interesante y complejo de lo que aparenta.

publicado por Leo A.Senderovsky el 5 julio, 2008

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