Un telefilm sin atisbo de personalidad alguna, ideal para alguna sobremesa del sábado o domingo.

★★☆☆☆ Mediocre

Eragon

¿Qué se puede esperar de una novela escrita por un aún inmaduro joven que cuenta se le ocurrió la idea a los 15 años, y vio publicado el libro a los 20, unido a lo que puede hacer algun guionista de Hollywood, de los que acostumbra a tratar a los espectadores como si no tuvieran más de 12 años?
Y si el proyecto se encarga a un director, Stefen Fangmeier, debutante, y tirando a mediocre. ¿Cuál es el resultado? Pues: “Eragon”, el inicio de una (¡ejem!) nueva y gran trilogía para las Navidades.

Pero voy a saltarme la crítica habitual para establer otro comentario, a modo de juego. Así que pasaré de puntillas diciendo que Stefen Fangmeier se revela como un cineasta sin chispa, un mero ilustrador totalmente negado para utilizar el plano general y tanto para las escenas de acción como las más intimistas. O que recurre a las panorámicas aéreas de paisajes y para situar a los personajes que puso de moda Peter Jackson con “El señor de los anillos”. Aunque Fangmeier las usa más bien para marearnos.

O que la fotografía es de una tonalidad monótona, y que todo lo se sucede, diálogos incluídos, es de un topicazo que tira de espaldas. Más allá de todo esto les propongo la relación que viene a continuación en torno a los puntos en común con una trilogía que, por obvia, no citaré el título.

Star dracs.

La entrañable productora 20Th Century Fox está detrás del proyecto, y el protagonista es un joven granjero huérfano que vive con su tío. Además es rubio y parece dotado de un valor especial. Y no se llama Luke Skywalker sinó Eragon (Edward Speleers). Eragon escucha fascinado las historias de un pasado glorioso sobre jinetes y dragones que luchaban contra el Mal, ¡vaya! como si fueran los jedis en las ‘guerras clónicas. Jeremy Irons, que recita sus diálogos como si interpretase a Shakespeare, es Brom, un émulo clarísimo de Obi-Wan Kenobi.

Arya (Sienna Guillory), aunque no se desvele aún en esta película, es una princesa elfa. Y el joven Eragon quedará prendado por su belleza a través de los sueños y visiones (que no hologramas), que tiene, y se lanzará a su rescate. ¡Ahí tenemos a la princesa Leia!
Robert Carlyle interpreta al temible hechicero Durza. Tal vez para expresarse mejor tras el peso de su maquillaje, Carlyle, con sus enormes risotadas nos deja claro, por si no lo teníamos, que es el villano de la función. Pertenece a la categoría de los “sombra”, pero en realidad es un excelente ejemplar de sith.

John Malkovich es el rey Galbatorix, el gran malvado que se ha hecho con el poder. Sería como el emperador, pero tal vez su (supuesto) carisma le acerque más a Darth Vader.
Hay una base de rebeldes, los vardenos, que no se ocultan en la cuarta luna del planeta Yavin sinó en una zona rocosa de difícil acceso. Su líder, Ajihad (Djimon Hounsou), se asemeja a Lando Calrissian.
Se habla de la “magia” como si se tratara de “la fuerza”. Alguna espada es muy parecida a los sables de luz, y en lugar de cañones láser hay fogonazos. Tampoco falta una escena de carrera por entre un estrecho pasadizo. Y se hace referencia a el “miedo”, no como lo que te puede conducir al lado oscuro, pero sí al coraje (que no todo va a ser igual).

El dragón milenario.

A R2D2 y C3PO se los han dejado, pero tengo entendido que en la novela, no en la película, aparece un tal enano Orik.

La dragona Saphira, ¡la auténtica estrella de la función!, se me antoja una especie de versión del El Halcón Milenario, pero dotado de vida y con la capacidad de hablar.
¿Y Han Solo? A medida que avanzaba la proyección me hacia esta pregunta. Y he de decirles que también aparece, ¡sí señor!, en las formas de un joven muchacho de negra cabellera.
Para acabar, retomaré la crítica para insistir en que Fangmeier es pésimo en su puesta en escena, sobre todo en las secuencias de combate. E incluso fracasa en momentos importantes como es la primera vez que Eragon monta a la dragona (…¡y evitaré cualquier chiste fácil al respecto!).

“Eragon” es un telefilm sin atisbo de personalidad alguna, ideal para alguna sobremesa del sábado o domingo. Y como trae secuelas, un par más en cartera, la pregunta es si en la segunda aparecerá Yoda. Teniendo en cuenta la desparación de uno de los personajes, yo diría que sí.

Si alguien desea aportar, o corregirme, en algo más, agradeceré sus colaboraciones.
publicado por Carles el 17 diciembre, 2006

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