Una trama compleja, y una película imperdible, especialmente para aquellos que han disfrutado las anteriores, y para todo aquel que guste del mejor cine de acción.

★★★★☆ Muy Buena

El ultimátum de Bourne

Contrario a la opinión de muchos, que vinculan la trilogía escrita por Robert Ludlum, con la serie de James Bond, nada más alejado del espíritu servil de esas historias, que la trilogía del espía amnésico. El ultimátum de Bourne, además de ser, por lejos, la mejor de las tres, es la excepcional confirmación de cómo esta saga aprovecha sabiamente los entresijos del mejor entretenimiento, para subvertir todos y cada uno de los lugares comunes del cine de espionaje. Bourne dista de ser un aventurero mujeriego al servicio de intereses gubernamentales, es, en síntesis, un hombre que amó a una sola mujer, la perdió en manos de las mismas personas que lo buscan, y aquellos que lo persiguen son sus otrora compañeros y jefes, aquellos que, desde un sistema (la CIA, ni más ni menos) que ha posibilitado operaciones clandestinas al mando de jefes corruptos, lo han convertido en un mercenario.

Bourne es, desde el inicio de la trilogía, el dedo en la llaga de la CIA, un blanco necesario, un espía destinado a rebelarse del mismo sistema que lo creó, dedicado a escapar de sus propias autoridades, para recuperar su vida y su identidad. Este espíritu “anti-sistema” es lo primero que la eleva del resto de estas superproducciones, sumado al hecho de que esta trilogía es una de las más coherentes y sólidas de su tipo. Los tres guiones son tres partes de una misma historia que viene a completarse aquí, y si bien en esta se explica gran parte del contenido de las dos anteriores, conviene, antes de verla, hacer un repaso por aquellas dos, para evitar cabos sueltos. La vibrante dirección de Greengrass, que ya en La supremacía… había superado con creces la primera, dirigida por Doug Liman, aquí logra superar sus propios resultados, brindando una realización que no da respiro ni decae en ningún momento, y posee todas las vueltas de tuerca necesarias para no poder despegar los ojos de la pantalla.

 A Matt Damon se lo ve mejor que nunca como el imperturbable agente, y las incorporaciones de David Strathairn y Albert Finney, dos enormes actores, son un excepcional acierto de casting. Entre todo esto, una trama compleja, y una película imperdible, especialmente para aquellos que han disfrutado las anteriores, y para todo aquel que guste del mejor cine de acción. Sin duda, lo mejor en su género en mucho tiempo.

publicado por Leo A.Senderovsky el 5 julio, 2008

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