Rebobine, por Favor es una película fallida, que poco a poco va perdiendo fuelle y originalidad hasta convertirse en una historia predecible y anodina.

★★☆☆☆ Mediocre

Rebobine, por favor

Si por algo se ha caracterizado el cine de Michel Gondry es por su extrema originalidad y sus ideas nada convencionales, que alcanzaron el cénit con ¡Olvídate de Mi!, infame traducción del título original Eternal Sunshine of the Spotless Mind. El problema es que la mayor virtud de esta película radicaba en su guión, que fue escrito en su totalidad por un auténtico genio con mayúsculas: Charlie Kaufman.

¿Qué será de Gondry una vez que ha finalizado su fructífera relación con Kaufman? Dejando a un lado la extrañísima La Ciencia del Sueño, en Rebobine, por Favor, Michael Gondry afronta por primera vez el reto de escribir un guión a partir de una de sus delirantes ideas: por un disparatado accidente, se borran todas las cintas de un videoclub, y los encargados, ni cortos ni perezosos, se lanzan a la aventura de hacer los remakes “suecados” de todos los títulos del catálogo. El film empieca con fuerza, a pesar del gran lastre que suponen sus dos actores protagonistas: el quiero y no puedo de Mos Def contra la verborrea y cansina sobreactuación del insoportable Jack Black. En sus primeros minutos, la cinta tiene momentos de gran altura cómica, siendo la mejor escena de Rebobine, por Favor el rodaje del particular remake de Los Cazafantasmas. A partir de ese momento la historia se desvía por otros vericuetos más propios de Frank Capra que otra cosa, hasta desembocar en una especie de ¡Qué Bello es Vivir! a través de la marciana mirada de Gondry. El ritmo se resiente, y en vez de proseguir por el camino de la comedia delirante y surrealista, en la que Gondry se encuentra como pez en el agua, el film se convierte en una comedia humana, de sentimientos. Es ahí donde Rebobine, por Favor naufraga por completo.

Rebobine, por Favor es una película fallida, que poco a poco va perdiendo fuelle y originalidad hasta convertirse en una historia predecible y anodina. Es también la demostración de que el mayor talento de los creadores de la genial ¡Olvídate de Mi! era el guionista Charlie Kaufman, y es que aquí Michel Gondry desaprovecha una extraordinaria oportunidad para reivindicarse.

         

     

  

Lo mejor: El rodaje del remake suecado de Los Cazafantasmas.
Lo peor: Gondry sin Kaufman pierde muchísimo.
publicado por Francisco Bellón el 10 abril, 2008

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