Comedia con momentos muy divertidos e inspirados que es todo un homenaje al cine, pero que no termina de ser redonda (ni mucho menos) porque el resultado global no acaba de estar a la altura.

★★★☆☆ Buena

Rebobine, por favor

La cosa va de un colgado que en un arrebato intenta sabotear una central eléctrica a la que se la tiene jurada, pero el ataque (con nocturnidad y alevosía) le sale rana y queda magnetizado cosa mala. Después del ataque frustrado, decide ir a ver a su colega, que regenta un videoclub, que está a punto de ser demolido, y, por accidente, con el magnetismo adquirido borra todas las cintas VHS del establecimiento. A los dos amigos no se les ocurrirá otra cosa que restituir todas las cintas con videos caseros donde ellos mismos intentarán representar las películas borradas (desde Los cazafantasmas, Robocop, Paseando a Miss Daisy o el rey león, entre otras) para conseguir salvar el negocio.

 

La peli está escrita y dirigida por Michel Gondry, que antes ya había dirigido Human Nature (divertida y que le auguraba un prometedor futuro), Olvídate de mi (su peli más aclamada a pesar que a mi no me acabó de convencer del todo… soy muy consciente de que me van a llover palos por este comentario) y La ciencia del sueño (con la que rompió el binomio que formaba junto con Charlie Kaufman, guionista de las dos anteriores y que a pesar de algún buen momento me pareció bastante fallida). Entre los actores encontramos a Jack Black y Mos Def como protagonistas absolutos. El primero es de sobras conocido, gran cómico, que se dio a conocer en Alta fidelidad y que desde entonces no ha parado de encadenar películas como un loco. Al segundo lo conocí en Guía del autoestopista galáctico y también aparecía junto a Bruce Willis en 16 calles, entre otras. Además, en la película encontramos secundarios del nivel de Danny Glover (que al parecer sigue haciendo películas, quien nos lo iba a decir), Mia Farrow (otra que no sabe muy bien si viene o si va) y Sigourney Weaver (la teniente Ripley para los amigos).

 

No se muy bien que demonios me pasa a mi con el amigo Gondry que todas sus propuestas me parecen, a priori al menos, interesantes (como poco) y suficientemente atrayentes, pero que a la hora de la verdad siempre tengo la sensación de que la cosa podría haber estado mucho mejor y podría haber dado mucho más de si. Rebobine por favor no es una excepción. La peli empieza flojilla y con una trama de un edificio que se tiene que demoler y un abuelete que se niega a abandonarlo que daba un poco de grima y me recordaba aquella mítica chufa llamada “mis adorables vecinos”. A pesar de todo la cinta tiene momentos buenísimos, que coinciden plenamente cuando los dos amigos, junto con una vecina, se ponen a rodar las copias de los títulos originales, con verdaderos minutos impagables. Sin duda lo mejor de la película y lo más divertido con gran diferencia, con el valor añadido que resulta ser esa nostalgia hacia las cintas en VHS y el cine de los años ochenta. Es como si Gondry (ni puto caso que esto me lo invento) intentara levantar toda la película a partir de esta idea y claro, la idea sigue allí y es brillante, pero al resultado global le falta fuerza.

 

Y créanme que es una lástima, porque en los momentos en los que la película vale la pena, vale mucho la pena. El otro gran problema seria una trama demasiado encorsetada en un esquema de comedia clásica (¿Gondry encorsetado? Madre mía, como me estoy pasando hoy) que desemboca en un final tirando a pastelero aunque entrañable al fin y al cabo.

 

Resumiendo: Comedia con momentos muy divertidos e inspirados que es todo un homenaje al cine, pero que no termina de ser redonda (ni mucho menos) porque el resultado global no acaba de estar a la altura.

Lo mejor: Los videos
Lo peor: El principio y el final
publicado por Jefe Dreyfus el 23 julio, 2008

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