Si queréis pasar un rato divertido, sin pretensiones de relecturas sociales o políticas y dispuestos a cachondearos de todo y todos, esta es vuestra película.

★★★★☆ Muy Buena

Bienvenidos a zombieland

El fenómeno zombie ha llegado a tales cotas de popularidad en el universo pop que ya se ha establecido como un género en sí mismo. Sin embargo, Hollywood no parece muy dispuesto a explotar el filón, quizá por considerarlo un subgénero menor y demasiado cercano al gore. De hecho, desde que el remake de "Amanecer de los muertos" revivió el género allá por 2004 no habíamos tenido una nueva muestra de cine de zombies de gran presupuesto. "Bienvenidos a Zombieland" ha venido a rellenar felizmente ese vacío. El debut de Ruben Fleischer es una comedia acelerada, tremendamente divertida y sanamente freak, aunque eso no quiere decir que el público más palomitero no vaya a disfrutarla. De hecho, es una de sus mejores virtudes: el ser capaz de hacer reír tanto al consumidor habitual de cine de zombies, como al profano que acude al cine buscando pasar un buen rato.

Y buena parte de la responsabilidad es de su cuarteto protagonista, empezando por un inenarrablemente coñón Woody Harrelson (premio al matazombies no de la semana, sino del siglo), cuyo comportamiento infantiloide, con sus fardadas y su vena heroico-suicida, lo convierten en el compañero que todos querríamos tener al lado en caso de apocalipsis zombie. Siguiendo con Jesse Eisenberg, que ejemplifica todos y cada uno de los tópicos del judío aprensivo y paranoico que tantos años llevan popularizando gente como Woody Allen, pero elevados a la enésima potencia. Y terminando con las dos chicas de la historia, Emma Stone y Abigail Breslin, que no sólo repartan tanta leña como sus compañeros masculinos, sino que encima son mucho más listas y tienen bastante más mala leche. Los cuatro forman un grupo tan heterogéneo que cubre los gustos de todo el público (aunque, repito, Woody Harrelson gana por goleada), y que provoca que las relaciones entre ellos tomen todas las formas posibles (especialmente hilarante es la que se establece entre Harrelson y Breslin).

De la historia no esperéis ninguna maravilla: Columbus (Eisenberg), un chaval aprensivo, retraído y friki hasta la médula, empieza explicándonos como el mundo se fue al garete tras un apocalipsis zombie. En su viaje hasta su ciudad natal para ver si sus padres siguen vivos se cruza con Tallahassee (Harrelson), un chaladísimo cazazombies que decide llevarle un trecho del camino; a medio camino, no obstante, se topan con Wichita (Stone) y Little Rock (Breslin), dos hermanas con muy mala idea que se dirigen hacia Pacific Playland, un parque de atracciones (vaya usted a saber por qué). A partir de ahí, nos encontramos con una mezcla de comedia, road movie y película de zombies que no da respiro al espectador, y que acumula chiste tras chiste y referencia tras referencia sin ningún tipo de rubor (y qué bien le sienta eso).

En resumen, que si queréis pasar un rato divertido, sin pretensiones de relecturas sociales o políticas y dispuestos a cachondearos de todo y todos, "Bienvenidos a Zombieland" es vuestra película. Y después comeos un Twinkie a la salud de Tallahassee si podéis, que se lo ha ganado.

Lo mejor: Su sentido del humor, Woody Harrelson y el cameo de... bueno, ya lo veréis.
Lo peor: No hay nada nuevo que contar.
publicado por Judith Romero Ruiz el 15 octubre, 2009

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