Hay una doble sesión de diálogos, aventuras y muerte que se unen por este genio del guión que no esta eso sí en su lucidez mostrada en “Bastardos sin gloria”. La primera historia la componen cuatro mujeres mal habladas pero que son dignas en sus intenciones y originalidad, sobre todo su firmeza frente a los hombres que deberían temerles. En su periplo las chicas paran en un bar, escuchan música, pero de cerca los sigue en la barra, Stuntman Mike, un doble de riego de automóviles de antaño esta convertido ahora en un psicópata de las carreteras y es protagonizado por Kurt Russel. El desenlace de este encuentro es sencillamente espeluznante y original, con mucha sangre. Después hay otra historia, otras chicas y un par de meses después. Allí nuevamente Mike repuesto de su sanguinario acto(choque) va en búsqueda de nuevas presas. Lo que no sabe que dentro de estas hay una doble de acción que se interpreta a si misma, Zoë Bell, la especialista y dobles de acción de Uma Thurman en Kill Bill. De aquí salen delirantes secuencias de acción, el cazador pasa a ser la presa. Choques y persecuciones estan presentes por varios minutos lo que eleva notablemente de las intenciones de su primera mitad. Tarantino le rinde un homenaje a sus propias películas, los cigarros red apple inventados por él aparecen de nuevo. La misma marca de automóvil de Vince Vega de Pulp Fiction o los ringtones de Kill Bill de una extraña experiencia u autocomplacencia del realizador de poner en las esquinas siempre algunos detalles. La cinta aunque es de tono menor a otras, igual fue nominada a la Palma de Oro en el festival de Cannes.
































