Como suele ocurrir, el guión es repetitivo respecto a sus predecesoras, y la falta de nuevas ideas se enmascara aumentando las cantidades de sangre y el volumen de los altavoces. Saw III está bastante más cerca del género gore que sus dos primeras entregas, pero aun así tiene algo que la hace entretenida. En mi caso, supongo que me divierten estos filmes porque me parecen absurdos y suelen causarme un efecto contrario al pretendido, pero qué le vamos a hacer. Eso sí, Tobin Bell tiene una cara de mal bicho (no hace papeles más que de personajes tétricos) que merece la pena verla. Por otra parte, si lo que buscan es algo tétrico y lóbrego, les recomiendo que vean El Diario de Patricia o cualquier programa de esos, que seguro que superan, con creces, lo retorcido del argumento de cualquier película de este género. Y además son gratis.












