Días de Cine es una de las peores películas españolas de los últimos años, a la que le sobra vulgaridad y le falta por encima de todo dignidad

★☆☆☆☆ Pésima

Días de cine

Uno de los mayores lastres que ha sufrido el arte y la cultura española en el siglo XX ha sido la dictadura franquista y su censura. Y como cualquier arte, el cine fue una de las principales víctimas de ese lastre. Ya no sólo porque se restringieran la libertad y creatividad de nuestros cineastas, como Bardem o Berlanga, sino por la imposición de un tipo de cine que a posteriori se ha dado en llamar “las españoladas”. Las películas de los niños prodigio como Joselito o Marisol, las folclóricas, Paco Martínez Soria, Gracita Morales… y un largo etcétera han hecho mucho daño a la salud de nuestro cine. Durante la transición llegó una etapa opuesta a la anterior con la llegada de la libertad, pero igualmente dañina para el cine español, el “destape”, y en esa época sitúa David Serrano su nuevo trabado, Días de Cine.

Después del éxito de Días de Fútbol, Serrano nos ofrece una historia que cuenta las dificultades de Federico (Alberto San Juan) para rodar su primera película como director. Para Silvia Conde (Nathalie Poza) y su productor José María Culebras (Miguel Rellán), este proyecto es la última oportunidad de regresar al cine, o por lo menos, despedirse de él dignamente. David Serrano plantea su nuevo trabajo como un homenaje en tono de comedia a los directores de aquella época, auténticos héroes de nuestra cinematografía, que lucharon contra todo y contra todos con tal de poder realizar su obra. La idea inicial es buena, pero a Serrano le falla su desarrollo, y comete un grave pecado, no tomarse en serio lo que cuenta. La cinta pretende abarcar tanto la comedia disparatada como el drama humano puro, y ya conocen el refrán. Si ese fuera el peor de los males de Días de Cine, los espectadores aún podrían sentirse afortunados, pero desgraciadamente no lo es. El guión, en el que ha participado Alberto San Juan, no es más que una sucesión de despropósitos, a cual peor, mientras que los personajes son meras marionetas vacias, sin profundidad ni desarrollo. Los elementos cómicos de la cinta no son más que humor burdo, chistes fáciles, situaciones absurdas que llegan a provocar la vergüenza ajena, y que dejan a las obras de la España del destape en cumbres de la comedia inteligente. Los momentos dramáticos son para echarse a llorar amargamente, ya que no poseen intensidad ni transmiten la más básica de las emociones. Ante semenjante panorama, poco o nada pueden hacer los actores, aunque reconforta el regreso a las pantallas de Miguel Rellán.

Días de Cine es una de las peores películas españolas de los últimos años, a la que le sobra vulgaridad y le falta por encima de todo dignidad. Como comedia, no tiene ni pizca de gracia, y como drama humano y social, es de risa. Esperemos que a partir de esta buena idea se realice una cinta que se tome en serio la historia que cuenta, y que lo haga con lo que le ha faltado a Días de Cine, dignidad.
Lo mejor: Que pueda inspirar otras películas sobre una época poco conocida del cine español
Lo peor: La falta de dignidad
publicado por Francisco Bellón el 12 febrero, 2007

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