Convincente e interesante película, sobre un nuevo episodio de la segunda guerra mundial que todavía no conocíamos. ¿Cuantos quedan?

★★★☆☆ Buena

Esta claro que nacer en la Alemania nazi y no ser un pérfido hijo de la gran puta te podía acarrear bastantes complicaciones. Si, además, te daba el punto y optabas por intentar cambiar las cosas, y ya de paso los acontecimientos históricos, para lograr dar un rumbo en la dirección que había optado por seguir tu país, lo más seguro es que te metieras en un jardín del que difícilmente se pudiera dar marcha atrás. El “cienciólogo number one” interpreta a un oficial alemán destinado en África que, después de un ataque rival, queda gravemente herido perdiendo una mano, dos dedos de la otra y uno de sus ojos. Vamos, que quedó como un cromo. Ya de regreso a su Alemania natal, se unirá a un grupo disidente que planea cargarse a Hitler, junto a los que tramará un plan conocido como Operación Valkiria, con el que cargarse, de un plumazo, al Führer y a las S.S e instaurar un nuevo gobierno. El primer paso para conseguirlo será matar a Hitler colocando una bomba dentro de su bunker, siendo nuestro “cienciólogo” tuerto el encargado de llevarla hasta allí. No hace falta saber mucho de historia para saber que la cosa no acabó saliendo como se había planeado.

El director de la peli es Bryan Singer, un muchacho que vale un potosí y que se dio a conocer con Sospechosos habituales; que ya tocó de refilón el tema nazi con Un verano de corrupción; que cerró las bocas de los más incrédulos (entre los que me sumaba) consiguiendo hacer un buen trabajo llevando a la gran pantalla el cómic de X-Men, repitiendo la experiencia con la muy superior X-Men 2 (lástima que no dirigiera también la tercera parte, ya puestos); y que probó fortuna intentando recuperar al personaje de Superman. Además, como le sobra el tiempo al hombre, es uno de los creadores, y a dirigido algún capítulo, de la serie House.

Entre los actores hay un nombre propio muy por encima del resto, Tom Cruise, estrella absoluta de la película, que a pesar de empezar siendo un forracarpetas de lujo, a raíz de sus trabajos en películas como Legend, Top Gun, Cocktail o Días de trueno, es de justicia admitir que últimamente ha intentado buscar trabajos más arriesgados. Otra cosa es que lo haya conseguido, claro está. Y a pesar de admitir públicamente que me cae como el mismísimo culo, no me queda otra que reconocer que, al fin y al cabo, fue el actor protagonista de la última película del maestro Kubrick (y si él logró ver algo bueno en él es que algo debe haber). Del resto del reparto destaca Kenneth Branagh, un tipo terriblemente menospreciado tanto como actor y, especialmente, como director (su Hamlet es brutal y una de las películas más infravaloradas de la historia y estoy dispuesto a batirme en duelo con quien lo ponga en duda), con un personaje que no acaba de tener demasiado sentido dentro de la historia ya que llegados a cierto punto se le pierde la pista. Además, en la peli también aparece Carice van Houten, la prota de El libro negro, con otro de esos personajes que ahora está y ahora ya no está.

A la peli le cuesta más bien poco enganchar con el espectador. Después de una breve introducción en territorio africano, la maquinaria se pone en marcha y rápidamente ya estamos colocados en situación, sufriendo con los protagonistas mientras traman la ejecución de su plan intentando evitar ser descubiertos (por mucho que ya se sepa de antemano que tururu). Llegados a la mitad de la película el plan ya está claro (más o menos, que la cosa es complicadilla) y es momento de pasar a la acción. La segunda mitad de la peli es la ejecución del plan, así que toca seguir sufriendo junto con los personajes hasta que llega el consabido final. Bryan Singer consigue una dirección sobria, una buena ambientación, un ritmo fluido y logra mantener un suspense durante buena parte de la película, que ya desde un principio se sabe que no existe. El cienciólogo está más o menos controlado, aunque en algún momento se le va la cabeza y empieza a poner caras raras (aunque quizás sea cosa mía, porque siempre que veo una peli de este hombre me imagino que en cualquier momento se va a poner a gritar como un loco aquello de “ordenó usted un código rojo”).

Resumiendo: Convincente e interesante película, sobre un nuevo episodio de la segunda guerra mundial que todavía no conocíamos. ¿Cuantos quedan?

Lo mejor: Bryan Singer
Lo peor: No hay factor sorpresa posible
publicado por Jefe Dreyfus el 15 abril, 2009

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