Correcta, impecable a nivel formal, adolece del elemento que es connatural al mejor cine de suspense, esto es, el suspense. Ahí es donde Singer pone todo lo que sabe y factura un producto limpio, ameno y admirable.

★★★★☆ Muy Buena

Valkiria

Hay limbos perfectos. El cine es uno. Refugios a cargo de la credulidad de quien los visita. A mayor fe en la naturaleza lúdica del engaño, mayor júbilo, más entusiasmo en la farsa. Algunas de las más fabulosas farsas de la Historia del Cine carecerían por completo de interés o de utilidad si no mimasen los resortes que activan el asombro, esa convicción íntima de estar absolutamente abiertos a las novedades, de considerarnos inocentes y también puros frente el hecho estético. Encantamiento. Robado el encantamiento, separado el hechizo de todo lo demás, el cine es una sencilla, previsible y prescindible industria que se ocupa de contarnos historias sin que exista atisbo de ardor en su factura, sin que el arte (sea eso lo que quiera que sea) asome por ningún resquicio. Le encomendamos al cine que nos entretenga, pero también exigimos belleza, inteligencia, fascinación. Valkiria, en parte, considerada con muy benévolos ojos, condesciende a ser uno de esos refugios a los que uno, cargado de credulidad, accede para adquirir conocimiento, conmoverse, apreciar la belleza que otros han fabricado o alimentar mitomanías, que ése es otro asunto que merece consideración aparte. Valkiria (insisto) es una buena película a la que no podemos rebajar méritos. Amena, sacrifica el suspense (el asombro) por la corrección, el vasto dominio de la intriga por el cartesiano territorio de la formalidad. Valkiria es formal en exceso, consistente sin ser rocosa, limpia de trazos superfluos y, ante todo, honesta por no sucumbir a esa moderna afición a desdramatizar las tramas a beneficio del espectáculo circense. Bryan Singer desprecia el thriller clásico por la sencillísima razón de que su historia carece por completo de intriga: Hitler no va a morir en el atentado que forjan los disidentes; Hitler sobrevivie y la crónica histórica nos confirma el triste final de quienes conspiraron, pero que el amable lector no se llame a engaño: Valkiria funciona con el desparpajo de las mejores entregas de suspense y consigue con muy elegantes métodos activar esos resortes a los que confiábamos la total rendición de nuestro yo espectador.Los hechos narrados no se magnifican: Singer prescinde del adorno y no cae en los vicios presumiblemente adquiridos en su época X-men. Muy al contrario, conduce con maestría el proceso de ensamblando de todas las piezas que terminan por darle a Cruise una maleta con una bomba y depositarla (épicamente) a los pies del Führer y cómo, una vez fallado el complot, el intento de magnicidio, la política juega sus bazas y los actores de la conspiración fatigan la debilísima línea que separa la victoria del fracaso. En ese tramo de la película, cuando ya hemos descubierto en imágenes lo que conocíamos por los libros, pongamos por caso, es cuando la película (en mi opinión) discurre con más agilidad y deja una impresión menos deleble. Tom Cruise como el teniente Von Stauffenberg cumple sin más: da lo que exige el papel, sin que nada particularmente brillante ni nada escandalosamente repudiable pueda permitirnos ensalzarlo ni recriminarlo. A los mandos de la pasta, Cruise ejerce de hábil demiurgo y se da el gustazo (a lo leído en prensa) de llevar a la pantalla una historia fascinante, fácilmente desmontable por partir de que conocemos el final antes siquiera de saber cómo arranca.Tal vez Valkiria no sea el limbo perfecto: es un limbo más, uno del tamaño de nuestra capacidad de aceptar las limitadas (en apariencia) posibilidades cinematográficas de una historia tan visible, tan reconocible.
Lo mejor: El arranque, la correctísima -insisto- trama y el trabajo actoral..
Lo peor: Que la historia (vista objetivamente) no sea más espectacular...
publicado por Emilio Calvo de Mora el 5 febrero, 2009

Enviar comentario

Leer más opiniones sobre

muchocine 2005-2019 es una comunidad cinéfila perpetrada por Victor Trujillo y una larga lista de colaboradores y amantes del cine.