Nuevo e interesantísimo producto del pequeño niño grande que es Tim Burton.

★★★★☆ Muy Buena

Sweeney Todd

Cuando Tim Burton estrenó El Planeta de los Simios, todo el mundo dijo que estaba acabado. Cuando estrenó Big Fish, Charlie y la Fábrica de Chocolate y La Novia Cadáver, nadie reconoció al director que nos trajo obras maestras como Eduardo Manostijeras o Mars Attacks!, todo el mundo lo tachaba como un autor venido a menos. Pues bien, señores, con Sweeney Todd, Tim Burton HA VUELTO.

Benjamin Barker es un hombre injustamente encarcelado durante quince años que consigue escapar a Londres con la promesa de vengarse. Adoptando la apariencia de Sweeney Todd, Barker regresa a su vieja barbería en el piso de arriba de la pastelería de la Sra. Lovett. Una vez allí, dirige su punto de mira hacia el juez Turpin, que le envió a presidio para robarle a su mujer, Lucy, y a su hija pequeña.

Tim Burton ha vuelto… y nos viene dando dos raciones de su medicina. Sweeney Todd es uno de los productos más arriesgados del genio, pero igualmente es uno de los más fructíferos y que seguro le dará mas alegrías, porque es un Burton auténtico el que esconde esta película. Trufada de números musicales que no dan descanso al espectador, la película transcurre entre el tenebrismo y el romanticismo de dos desdichados personajes que deben hacer frente a un mundo que los repudia, a la paz que les han quitado.

Los actores, que nunca habían cantado en una película, se muestran a la altura de toda circunstancia dando unos gorgoritos de bastante calidad, desde un magnífico Johnny Depp en su salsa, hasta Alan Rickman o Sacha Baron-Cohen. Las labores de dirección no se quedan atrás, porque, aunque no es un musical al uso, con grandes cuerpos de baile y coreografías vistosas, la historia requiere mucho movimiento de cámara que Burton realiza con suma pericia, como ya nos tiene acostumbrado.

Quiza el ‘pero’ de esta producción esté en el exceso. No es bueno separarse de tu propia identidad (o sí, depende de las circunstancias), ni tampoco es necesario que sea una hipérbole cinematográfica, que es lo que parece: música y canciones durante el 95% del metraje, decorados negros, negrísimos, sangre a borbotones y un ambiente gótico tenebrista que da auténtico pavor… Quizá sea esa exageración la que no me haya hecho convencerme del todo.

Para concluir, nos encontramos ante un nuevo e interesantísimo producto del pequeño niño grande que es Tim Burton, un musical de historia simple aunque penetrante que hará las delicias, en mayor o menos medida de todo espectador mínimamente seguidor del género musical y/o del director Tim Burton.

Lo mejor: Que Tim Burton esté en tan buena forma
Lo peor: Los excesos nunca son buenos
publicado por Pablo López el 29 agosto, 2008

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