Una sensación mezcla de angustia opresiva, depresión momentánea, bajón del espíritu, temor ante la infancia amenazada. Jamás me he divertido tanto pasándolo tan mal…

★★★★★ Excelente

Sweeney Todd

La última película de Tim Burton se basa en un extraño musical, escrito por Stephen Sondheim, que al parecer lleva más de treinta años dando tumbos por los teatros del mundo anglosajón, protagonizado en ocasiones (se puede ver en youtube) por actrices tan inmortales como Angela Lansbury. Al parecer, el musical se basa a su vez en un cuento de finales del siglo XIX, que al parecer narraba a su vez un hecho real, pero eso ya forma parte de la leyenda.

Guión ajeno, música ajena. ¿Acaso a alguien le importa?. Una vez pasada por el tamiz de la barroca imaginación del maestro Burton, lo único que le puede suceder a un proyecto es que renazca de sus cenizas engrandecido, tocado con la varita del genial director gótico. A lo más que podremos llegar dentro de un par de años es a colocar la versión teatral, verla durante unos minutos, y sacarla como posesos para volver a colocar la versión, que va a convertirse sin duda en inmortal, del prestigioso director.

Las expectativas ante un producto de Burton suelen ser las de siempre. Uno se espera ya inconfundibles muestras de estilo del genial director. La excelente caracterización de Deep, el insano y lóbrego ambiente, perfectamente conseguido, como siempre, de un Londres en el que parece no ser nunca de día del todo, la presencia de estrafalarios personajes, como Pirelli (Sacha Baron Cohen), el alguacil (Timothy Spall, al que tengo fichado desde "El cielo protector") o la misma señora Lovett, la siempre fascinante Helena Bonham Carter. La agobiante iluminación, en los tonos azules y oscuros de los que tanto gusta el realizador…Al escuchar cantar a Johnny Deep nos llevamos la primera sorpresa.

La película transcurre por los habituales derroteros, por esa ruta gótica y barroca que se ha convertido en el indiscutible sello personal de un director. Sin embargo, en esta ocasión, a medida que avanzaba el metraje, me embargaba una extraña sensación, cada vez más acentuada. El soberbio clímax alcanzado por la escena en la que el barbero ensaya rebanando gargantas mientras canta una suave canción amorosa, ayuda a acrecentar esa extraña sensación. Y de repente, contemplo una escena que me hace ver la luz: el barbero pasea como un león enjaulado en su barbería, nervioso, como esperando a su presa. A través de la ventana, la omnipresente penumbra da paso de repente a la noche, mientras el barbero sigue paseando… Es imposible, pensé, pero era así: con esta película he tenido la misma sensación que tuve, hace más de veinte años, cuando vi "La noche del cazador", del también genial Charles Laughton.

Una sensación mezcla de angustia opresiva, depresión momentánea, bajón del espíritu, temor ante la infancia amenazada (el improvisado ayudante de la señora Levitt y su propia hija), ansiedad de sangrienta venganza… Una borrachera de sensaciones, en definitiva, más terroríficas que el propio terror, mezcladas en un pestilente batiburrillo con otras sensaciones más elevadas, por ejemplo ante la buena música, la inocencia de los dos jóvenes enamorados o el recuerdo del barbero de su pasada felicidad. No se trata de comparar las dos películas, Dios me libre, pero os juro que la sensación ante las dos es la misma, al menos en mi caso. Parecemos estar asistiendo a una pesadilla plasmada en celuloide.

Jamás me he divertido tanto pasándolo tan mal… 

Lo mejor: Tim Burton.
Lo peor: La aparición de los créditos finales. Siempre me ocurre con Tim Burton. Podría pasar perfectamente seis o siete horas pegado a la pantalla frente a una película suya.
publicado por Felix el 1 marzo, 2008

Enviar comentario

Leer más opiniones sobre

muchocine 2005-2019 es una comunidad cinéfila perpetrada por Victor Trujillo y una larga lista de colaboradores y amantes del cine.