El guión está muy trabajado, no cabe duda, habiendo muchos buenos diálogos y situaciones afortunadas. Sin embargo, la dirección, a veces, es convencional, demasiado convencional.

★★★☆☆ Buena

El último rey de Escocia

Interesante film de intriga política, que se aleja del cine histórico, a pesar de tocar una parte de la historia real de Uganda (África), cuando reinaba a su antojo el dictador genocida Idi Amín Dadá.

No es histórico porque el argumento no es real, aunque se contextualiza en un momento histórico que sí ocurrió. Por ello, los detalles son inventados, aunque el fondo de la cuestión, los asesinatos, matanzas, expulsiones de Uganda y clima de terror extendido por todo el país, desgraciadamente ocurrieron.

El guión está muy trabajado, no cabe duda, habiendo muchos buenos diálogos y situaciones afortunadas. Sin embargo, la dirección, a veces, es convencional, demasiado convencional, narrando casi todo con un ritmo desigual que hace que el resultado final sea más irregular que el que cabía esperar de un film como este.
Los primeros plano se suceden, a veces, con una frecuencia que excede lo conveniente, quizás para que el espectador observe y se deleite, por qué no, con las expresiones del soberbio actor Forest Whitaker, que compone magníicamente a ese ser despreciable pero rico en matices que fue Idi Amín Dadá. Quienes tenemos algunos años, recordamos perfectamente las noticias en diarios y telediarios referentes a ese "buen señor", que asoló su propio país en beneficio suyo (todavía recuerdo bien cómo el púgil Mohamed Alí le retó a un combate de boxeo, dado que Amín fue en su juventud campeón de los pesos pesados de Uganda).

Además de la excelente composición de Whitaker, también tenemos la del verdadero protagonista de la película James McAvoy, quien expresa perfectamente los sentimientos que le embargan por su relación con el dictador. Primero de fascinación, admiración y compadreo y después, cuando se da cuenta del cotarro, de miedo y terror.

La fotografía es otro de los platos fuertes, con distintas tonalidades según las escenas tengan lugar en la selva ugandesa o en el interior del palacete donde reina Amín.
Sin embargo, como he dicho antes, el ritmo es desigual, habiendo buenos momentos, toda el primer tercio, por ejemplo, y otros un tanto renqueantes, como los que suceden cuando el protagonista se siente atraído por la tercera esposa de Amín.
Sin embargo, su último tercio, sobre todo cuanto acontece en Entebbe, es excelente, brillante en su composición formal, magnífica en su tensión in-crescendo y con un suspense y brutalidad que acongoja al espectador. Esos momentos son lo mejor de la cinta, y dejan con un buen sabor de boca al espectador.

En resumidas cuentas, una película entretenida e interesante, que tiene como mayor rémora la convencional dirección de Kevin Macdonald, quien se nota está un poco verde como director. Pero merece la pena, aunque solo sea por aprender algo del reciente pasado de un país sumido en el terror colectivo "gracias" a un enviado por Dios, según propias palabras de Idi Amín Dadá, otro "personaje" como el también desaparecido Mobutu Sessé Seko.
Lo mejor: Forest Whitaker. Su último tercio.
Lo peor: La convencional dirección.
publicado por Iñaki Bilbao el 21 marzo, 2008

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