La dinámica y divertida dirección de Soderbergh le da al film el ritmo adecuado para convertirlo en un entretenimiento de primera.

★★★☆☆ Buena

Oceans 13

Imaginad por un segundo que os dedicáseis a algo divertido por lo que, además, os pagan muy bien y que os hace compartir el tiempo con amigos. Quizás el producto de vuestro trabajo no sea el mejor del mundo pero a la gente le gusta. Imaginad ahora que os ofrecen hacer un trabajo similar, con la misma gente y con el mismo sueldo (o más). ¿Aceptaríais?

Yo sí. Y como yo deben de pensar Steven Soderbergh y su grupo de amigotes capitaneados por George Clooney, Matt Damon y Brad Pitt, que se han reunido por tercera vez para continuar, con un esquema muy similar, las aventuras de los protagonistas de “Ocean’s Eleven” y “Ocean’s Twelve“.

¿El título? “Ocean’s 13” (Ocean’s Thirteen) ¿La trama? No desvelo demasiado si os digo que trata de una estafa o robo a gran escala. ¿El resultado? Ahora os lo cuento.

No nos andemos por las ramas. Pese a estar dirigida por uno de los gurús del cine independiente norteamericano, “Ocean’s 13″ pretende ser “tan sólo” cine de entretenimiento puro y duro.

Cuenta para ello con algo mucho más sólido que la avalancha de efectos visuales de “Spider-Man 3” (por poner un ejemplo): un reparto espectacular sobrado de carisma. Porque si con algo cuentan los responsables de la cinta es con el buen hacer y el inmenso carisma de sus protagonistas. Tan sólo verlos conversar sobre cualquier tontería o sonreir entre ellos nos llega para divertirnos. Una empatía con el espectador fuera del alcance de la mayoría de los actores actuales.

El guión es más de lo mismo y aquí no engañan a nadie. Se trata de un guión funcional ajustado al producto que se quiere vender. No hay novedades ni grandes sorpresas. Posiblemente examinando el guión con lupa encontremos agujeros e inconsistencias pero durante la proyección no somos conscientes de ello porque nos lo estamos pasando pipa. Y eso es lo que importa.

Y este último mérito no cabe atribuírselo a otro más que a Soderbergh, cuya dinámica y divertida dirección le da al film el ritmo adecuado para convertirlo en un entretenimiento de primera. Si no es más entretenida es porque hay momentos en los que uno tiene una cierta sensación de “dejá vú”.

En definitiva una película que sigue el tono más cómico de la segunda parte y en la que se percibe claramente lo bien que se lo ha pasado todo el equipo durante el rodaje. No es que estemos ante un caso como “Hatari!“, una de las obras maestras del gran Howard Hawks y buen ejemplo de cómo el ambiente de un rodaje se puede transmitir al espectador, pero sirve para pasar una divertida tarde-noche de cine.

Valoración final de moonfleet.es: 6,5 sobre 10.
publicado por Jeremy Fox el 7 junio, 2007

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