Los que sean alérgicos al género ya saben que van a sufrir de lo lindo si tienen la obligación de acompañar a su pareja. Sin embargo, los que no renieguen del exceso de azúcar podrán disfrutar de una producción muy superior a la media.

★★★☆☆ Buena

Penelope

En el festival de cine fantástico no sólo había espacio para las películas frikis de argumento inabordable, para idas de olla de japoneses pretendidamente graciosos y minimalismos varios, sino que las superproducciones usamericanas también tenían un espacio en el que hacerse hueco. Una de ellas fue la fábula blandita y moralizante con protagonismo absoluto de la otrora reina del universo del rarismo, Christina Ricci.

La historia parte de un argumento propio de cuento infantil, para ir desarrollándose en el género de la comedia romántica de alto presupuesto a lo largo de algo más de hora y media que se pasa en un suspiro.

Penelope es una adolescente encerrada en su mansión de papis ricos por culpa de una maldición lanzada sobre todas las féminas de la familia, que las condena a nacer con nariz y orejas de cerdito hasta que alguien de su misma condición la quiera exactamente cómo es. De esta manera, tendrá que sufrir constantes audiencias con jóvenes ricos casaderos, orquestadas por su superficial madre, hasta que de con aquel que no sólo se quede en la superficie y se enamore de su bondadoso carácter.

No hay nada realmente novedoso ni en argumento, ni en la puesta en escena, ni puñetera falta que hace. La cuidada ambientación, la sensación de que esta vez no están tratando al espectador como si tuviera un coeficiente por debajo de la media, la cuidadísima ambientación y un buen puñado de actores muy resultones son suficientes como para saciar las expectativas de los enganchados al romanticismo.

Christina Ricci es una buena actriz y demuestra que no sólo se la puede sacar partido en papeles de marginada o desequilibrada y es capaz de emocionar con el típico papel de tristona protagonista con corazón de oro. James McAvoy da la perfecta réplica de galán gamberro, con esa mirada desvalida que consigue arrancar sin esfuerzo los suspiros de la sección femenina del patio de butacas. Catherine O’Hara – la madre de “Solo en casa” o la histérica de “Bitelchús” – es el prototipo de madre hiperprotectora y agobiada. Reese Witherspoon se coge esta vez un pequeño papelito de macarrilla que apenas da tiempo a disfrutarla y Peter Dinklage demuestra ser uno de los pocos actores enanos capaces de hacernos olvidar su estatura a base de capacidad de actuación.

La película mezcla humor y desengaños amorosos en la estudiada proporción de este estilo de películas y el final no ofrece lugar a la imaginación, por lo tanto los que sean alérgicos al género ya saben que van a sufrir de lo lindo si tienen la obligación de acompañar a su pareja. Sin embargo, los que no renieguen del exceso de azúcar podrán disfrutar de una producción muy superior a la media de pasteladas que suelen asolar la cartelera cada año.

Lo mejor: Un buen plantel de actores.
Lo peor: No ofrece ninguna novedad al género.
publicado por Heitor Pan el 16 marzo, 2008

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