Producto terriblemente inconstante, demasiado manido y carente de fuerza, a pesar de su moralina y su estética burtoniana (…)Aun así, resulta entretenido y notablemente válido para el consumo familiar, pero poca cosa más.

★★★☆☆ Buena

Penelope

Ópera prima de Mark Palansky, Penelope data del 2006 y cuenta con la participación de Christina Ricci, James McAvoy, Catherine O’Hara, Reese Witherspoon, Peter Dinklage, Richard E. Grant y Simon Woods entre otros.

La película narra las peripecias de Penélope, hija de una rica familia afligida por una maldición secreta: su nariz es como el hocico de un cerdo. Pero hay esperanza, ya que la maldición puede romperse si Penelope consigue el amor de alguien que la acepte tal y como es. Pero Penelope está harta de esperar, recluida en la mansión de sus padres. Cuando consigue salir al mundo exterior, su foto es publicada en los periódicos y se convierte en un espectáculo, lo que le obliga a reflexionar sobre lo que significa sentirse diferente – y lo que significa ser amada.

Poco más que entretenida y algo previsible resulta ser Penelope, una fábula inocente aunque de bello mensaje, que acusa en demasía su temeraria proximidad al producto Disney más remilgado.

Con una estética y una concepción abiertamente sustraidas de la mente de Tim Burton -en particular de Big Fish, con la que guarda notables similitudes en todos sus aspectos-, Penelope muestra desde un buen comienzo sus cartas, su humor benévolo y su factura risueña repleta de personajes arquetípicos, los cuales giran con desparpajo en torno a un cuento de hadas que transmuta al príncipe rana en cerdita aristócrata.

La película, al menos en su primera mitad, resulta bastante entretenida, gracias a un ritmo meramente correcto y unos inocentes gags cuyas carencias quedan sabiamente ocultadas tanto detrás de una estética onírica y fantasiosa como, sobretodo, de la gran labor interpretativa de Peter Dinklage, sin duda lo mejor de la película, aportando cierta sobriedad en contraposición al histriónico papel de Catherine O’Hara -que aprovecha para retomar su rol de madre histérica en Solo en casa– y a la ya conocida pasividad de James McAvoy ante las cámaras.

Una vez su planteamiento ha sido expueso, Penelope comienza a divagar en diferentes direcciones, sin lograr arrancar ni decidirse sobre cual debe ser el camino a seguir, insistiendo en el mismo tema hasta resultar cansinamente reiterativa, a pesar del habitual buen quehacer de Christina Ricci. Es por ello que cuando Penelope decide salir al mundo exterior y vivr su propia vida, nos encontramos con un nuevo nudo demasiado apresurado, en el que el papel de Reese Witherspoon se antoja prácticamente nominal y tremendamente escaso como para forjar una supuesta amistad con la protagonista, del mismo modo que James McAvoy desaparece de escena para reaparecer, inevitablemente, en el tramo final.

Es por ello que Penelope se le antoja a un servidor un producto terriblemente inconstante, demasiado manido y carente de fuerza, a pesar de su moralina de autoaceptación y su estética burtoniana. Aun así, resulta un producto entretenido, notablemente válido para el consumo familiar, y que se encuentra ligeramente por encima de la media de la comedia romántica actual, cosa que, seamos honestos, tampoco es tan complicado.
publicado por Oscar Martínez el 5 junio, 2008

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