Que ofrezca o no una imagen buena, mala o real del gentilicio de Brasil no tiene ninguna importancia: el miedo a todo aquello que no es “”nuestro hogar”” está perfectamente plasmado.

★★★☆☆ Buena

Turistas

Tres americanos, una australiana, dos ingleses y dos suecos viajando de mochileros por Brasil. Tras una noche de fiesta en una perdida playa paradisiaca con alcohol y sexo fácil, se despiertan dándose cuenta de que les han drogado y robado todas sus pertenencias. Tras unas horas de angustia, son ellos los que empiezan a desaparecer uno a uno. No pasa mucho tiempo antes de que se den cuenta de que han sido las vícitimas de una trampa tendida por los locales, y que sus primermundistas vidas están en juego.

Al leer la sinopsis de Turistas (2006) se hace evidente por qué muchos la calificaron como el Hostel (2006) de los pobres: ambas estuvieron en cartelera (al menos en los Estados Unidos) más o menos durante la misma época, y ambas lidian con una situación inicial bastante parecida: turistas del primer mundo en tierras extrañas y que, de repente, se ven enfrentados a los locales por su supervivencia. Sin embargo, a pesar de que comparten una misma premisa y, en cierta forma, un mismo “mensaje”, la verdad es que las dos películas son muy distintas. Mientras que la cinta de Eli Roth se regodea en una truculencia “teatralizada” más propia de una película de terror de toda la vida, Turistas apunta más hacia una muestra realista que manifieste mejor la verosimilitud de su escenario. No siempre lo logra, pero casi.

Y es que para mí, al menos, el mayor logro de la película reside en aquellas secuencias en los que se puede palpar lo real de la situación. Lo que durante la primera media hora era un paraíso natural amplio y luminoso donde se puede acceder a toda clase de placeres, se convierte en una trampa desolada rodeada por una selva opresiva. Todo aquel trozo en el que los protagonistas, despojados y presas de la angustia, recorren las calles de un poblado brasileño sumido en la miseria desprende un sabor inmensamente real. Aquello no es un decorado ni un plató; ese pueblo por el que pasa la cámara es real ciento por ciento, así como lo es la gente que en él habita. Que ofrezca o no una imagen buena, mala o real del gentilicio de Brasil no tiene ninguna importancia: el miedo a todo aquello que no es “nuestro hogar” está perfectamente plasmado.

Por desgracia la cinta no siempre se mantiene en esos derroteros. Aquellos pasajes en los que abandona su realismo no resultan tan interesantes. El villano principal de la historia, por ejemplo, resulta tan malo que se vuelve caricaturesco, e incluso tiene una escena (completamente absurda y prescindible) en la que castiga a uno de sus secuaces y que le adentra en los terrenos de la supervillanía del cómic. Por otro lado, la secuencia final de la persecución submarina, si bien muy efectiva y claustrofóbica, no parece estar muy a tono con el resto de la cinta, aunque reconozco que conmigo particularmente funcionó bastante bien.

Lo que quiere Turistas está muy claro: mostrar una fábula moral de retribución sobre las carnes de aquellos “depredadores” del primer mundo que, aunque inocentes, reciben lo suyo por parte de ese mundo exterior del que se han aprovechado durante décadas. Este punto la empareja ciertamente con Hostel, sólo que aquí dicha moraleja es demasiado explícita y para colmo está explicada literalmente en la principal y más desagradable escena de casquería de todo el metraje. En ella se revela además cual es el motivo que tienen para secuestrar a los jóvenes visitantes, uno que no revelaré aquí aunque se puede intuir fácilmente desde el principio.

Pero a pesar de todos estos fallos, hablamos de una cinta bastante recomendable. No es ni por asomo una película sin fallos (su estética, tal como he comprobado luego, es en ocasiones incoherente, y las reacciones de ciertos personajes son por momentos poco creíbles), pero tiene secuencias muy logradas que hacen de ella una entrada respetable en este sub-género de los “turistas muertos”, llevándola más allá de la típica y manida historia de psicópatas depredando a jóvenes inocentes e incautos. Al final, se agradece algo de originalidad en estos tiempos en los que este tipo de películas son producidas como churros para el “disfrute” del personal.
publicado por Hombre Lobo el 31 julio, 2007

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