La trama se dispara a los pocos minutos. Argumento trepidante que sabe perfectamente hacia dónde se dirige, aunque parezca zozobrar. Las vueltas de sentido, los cambios de ritmo, atizan maravillosamente a la cara del espectador. ¡Prodigiosa!

★★★★★ Excelente

Es curioso como lo que a nosotros puede parecernos una obra maestra, a otros puede aburrirles. He recomendado esta película a algunas personas (no muchas) que, según creí, la valorarían, pero su respuesta podía variar desde: "No tiene ningún sentido" hasta "se hace larguísima".

No me lo explico. Concederé una tregua entre las partes beligerantes confesando que, de acuerdo, es posible que para ver esta película haya que tener tiempo, ganas de ver buen cine y… sí, ¿por qué no decirlo? Gusto por el cine de gran calidad.

Dicho lo cual, ¡no hago más concesiones! Sostengo que estamos ante una de las producciones más redondas de los últimos años. Incluso de las últimas décadas. Redonda en muchos sentidos. Sobre todo, redonda en el sentido de bien trabada argumentalmente. Redonda en el sentido de virtuosa, complicadísima en su perfección, ramificada, enorme como una simfonía, infinita como un conjunto de Mandelbrot (díganme pedante). Una filigrana para gozarla.

Compuesta a base de ciclos temporales en donde el presente, el pasado y el futuro interaccionan sin parar. Es compleja pero uno no se pierde. Cristopher Smith, su director, se encarga de que acabemos entendiéndolo todo. De que, a cada rato nos sintamos cómplices, descubridores de cada tesoro conceptual del film. Cada palabra, cada frase de los personajes, tiene un motivo, un lugar unívoco y lógico. Si un gesto o un monosílabo no encuentra su lógica en ese instante, la hallará minutos más tarde, cerrando un ciclo, o dos, o una fase entera de la obra.

A la par, esta rueda perfecta deja al aire numerosos huecos cognitivos. Arroja preguntas al intelecto, chispas fugaces que son difíciles de responder. De hecho, es una película que te enfrenta al destino, a ti mismo, al infinito. Es una suerte de problema de algebra visual, agradable, que te acaricia como una brisa tenebrosa. Puzzle, anagrama, eterno retorno, laberinto…

Si uno visiona la película otra vez, descubre detalles que completan aún más la trama. Y si la ve otra vez, el rompecabezas es aún más alucinante. Y así sin parar. Visualmente la película es bellísima. Asimismo, diferentes tomas arrojan "pistas" sobre lo que sucede, tales como imágenes desdobladas de los personajes, espejos, vitrinas. O una música que empieza a sonar, y vuelve a empezar, como un disco rallado que, sin embargo, no está rallado…

La trama se dispara a los pocos minutos. Descerraja un argumento trepidante que sabe perfectamente hacia dónde se dirige, aunque parezca zozobrar. Las vueltas de sentido, los cambios de ritmo, atizan maravillosamente a la cara del espectador.

Muchas son las interpretaciones para esclarecer la trama. En mi opinión (y supongo que coincido con la mayoría), la clave de todo el percal se haya en un hecho trivial: el viaje que Melissa George (brutal interpretación) hace en taxi. El taxista es una de las figuras más contundentes que he visto en cine. Ese personaje borroso y siniestro:

-Sólo soy un simple chófer.

Ese tipo es la Muerte personificada, ¡nada menos! Con esa sonrisa que cala los huesos, de pie, detrás de Jess, le ofrece llevarla. Ella, al terminar el viaje en el taxi es preguntada sobre si regresará al vehículo.

-Señora, ¿dejó el taxímetro en marcha? ¿Regresará usted?

Ella responde que sí, y miente. Por ello, la muerte castiga a Jess a un eterno retorno, un martirio sin fin, como la figura mitológica del que carga con una piedra hasta lo alto de una montaña y vuelve a caérsele. Una y otra vez.

Altamente recomendable si disfrutaste con El efecto mariposa o Abre los ojos. No apta para personas que rechazan de plano películas imaginativas (que no fantasiosas). Tampoco es aconsejable a personas que se enfurecen si se les formula preguntas existenciales…

 

Lo mejor: Ritmo trepidante. Acción pura, terror sutil. Atrapa, envuelve. Es redonda, perfecta. Vueltas de tuerca, laberíntica, existencial y apasionante. Para pensar en el universo, en los fantasmas, en el todo y en ti mismo o en los universos paralelos.
Lo peor: Película para ver una o dos veces. No más.
publicado por Francesc Canals Naylor el 6 abril, 2010

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