Juan Diego actúa con tanta naturalidad que por momentos parece que esté continuamente improvisando. Una historia sencilla y cercana, fundamentada en un guión con buen ritmo y unas interpretaciones magníficas.

★★★★☆ Muy Buena

Vete de mi

Por un lado tenemos a un hijo, interpretado por Juan Diego Botto, que a sus treinta y pocos años lo único que ha hecho es pegarse la gran vida a costa del dinero de su madre. Por el otro tenemos a su padre, al que da vida Juan Diego, un actor de teatro en el ocaso de su carrera que a su sesenta años largos vive una vida tranquila con su pareja. Una madrugada el hijo se encaloma en casa del padre tras muchos años en los que apenas se han visto. A partir de ahí se renueva una relación que nunca existió realmente. Esto es lo que cuenta Vete de Mí. Ni más, ni menos.

Hay otros actores en esta película y lo hacen muy bien, pero los dos Juan Diegos son los que mandan en pantalla. No importa que estén en la casa del padre, en un bar o en un prostíbulo, esta ópera está escrita para dos personajes y podrían estar hablando del tiempo que hace, manteniendo el interés del espectador. Pero es que, además, dicen cosas. No tratan temas grandes, se limitan a hablar de ellos mismos, pero con una fuerza interpretativa que hace que eso no importe. Sin desmerecer el trabajo de Botto, se notan las tablas de Juan Diego, que actúa con tanta naturalidad que por momentos parece que esté continuamente improvisando. Cuando esto ocurre es porque el trabajo de actor y director roza la perfección y así es en Vete de Mí. Entre los secundarios de lujo, aparte de José Sazatornil Saza, está Rosa María Sardá. Con un papel discreto que apenas tiene tres o cuatro frases, la actriz catalana demuestra que sigue en forma y ya tenemos ganas de verla en un papel protagonista de su categoría.

En definitiva, Vete de Mí es una historia sencilla y cercana, fundamentada en un guión con buen ritmo y unas interpretaciones magníficas. Combina con mucho acierto el humor con momentos más dramáticos, que llegan al patetismo. Sin duda, un gran trabajo para tratarse del primer largometraje que dirige Victor García León (hijo de Rosa León, la del ratón que encontró Martín). Y sobre todo, se trata de una prueba más de que el cine español no tiene nada que envidiar y que hay vida más allá de Alatristes y Torrentes.

Curiosidades: El trabajo de Juan Diego ha merecido la Concha de Plata en la última edición del Festival de Cine de San Sebastián. Espectador recomendado: Se trata de una película basada en la interpretación y el guión, con un cero por ciento de acción. Ya sabes donde te metes, aunque merece la pena atreverse con algo diferente.

Lo mejor: La sinceridad de la historia. Las interpretaciones de los protagonistas, en especial la de Juan Diego.
Lo peor: En algunos momentos es algo lenta. Que esta película no durará más de dos semanas en cartelera.
publicado por Taliesin el 4 octubre, 2006

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