Una más que notable película para conocer la amarga trastienda oculta bajo el ‘glamour’ y el lujo de aquellos años de oro del cine.

★★★★☆ Muy Buena

Hollywoodland

No siempre los trapos sucios del reluciente mundo de las estrellas se han lavado en casa. A veces, la industria del cine ha aireado sus propias vergüenzas a través de lo que mejor sabe hacer: películas. Probablemente, en la cúspide de trabajos de esta temática siempre esté el clásico de Wilder Sunset Boulevard (El crepúsculo de los dioses). También Robert Altman (en El juego de Hollywood) retrató con acidez las miserias de quienes dirigen el cotarro de esta fábrica de ilusiones capaz de generar tanta basura de puertas para adentro. Hollywoodland, primer largometraje del realizador televisivo Allen Coulter (12 capítulos de Los Soprano y uno de A dos metros bajo tierra, entre otras series, le avalan), es también un relato sobre estos sumideros basado en la triste historia real del suicido de George Reeves, actor que se hizo famoso por su papel en la serie Las Aventura de Superman.

La extraña muerte de Reeves a los 45 años de edad siempre se prestó a diversas hipótesis. La ‘oficial’ venía a decir que el actor, amargado por su encasillamiento en el papel televisivo de Superman y tras dar por acabada su carrera como actor de cine, decidió poner fin a su vida de un disparo. Pero las dudas nunca llegaron a disiparse, y en torno a ellas gira el núcleo central de Hoollywoodland. Un detective privado sin grandes casos sobre su mesa, Louis Simo (Adrien Brody), ve en esta investigación la ocasión perfecta para levantar vuelo dado el gran alcance mediático del caso. Pero, conforme indaga en la vida de Reeves, más paralelismos encontrará con su propio drama personal: divorciado de su esposa, con un hijo del que poco sabe y una amante/secretaria que le engaña. Así, las secuencias de la vida de Reeves se mezclan con la de Simo y el tono de thriller de la investigación con el drama de las historias de ambos personajes.

El trabajo de Coulter en la realización es aseado, pero lo mejor de esta cinta son las magníficas interpretaciones del reparto. Comenzando por el mejor trabajo de la carrera de Ben Affleck, un actor del que algunos ya dudaban que poseyera tal condición. El californiano ganó la Copa Volpi y estuvo nominado en los Globos de Oro por un papel lleno de matices para dar vida a Reeves, “un hombre —afirma Affleck— al que le llamaban ‘George el honrado’, e intentaba siempre hacérselo pasar bien a los demás, aunque en cierto sentido lo hacía para sentirse querido él mismo”. También añade el actor, quien se documentó concienzudamente para su personaje, que “era generoso y prestó más dinero del que en realidad tuvo, (…) pero no era perfecto; era ambicioso e impaciente y puede que algo superficial”. Del resto del reparto, Adrien Brody está tan bien como casi siempre, algo que no es noticia en su caso, una guapísima Diane Lane demuestra que mejora como actriz como un buen vino y Bob Hoskins vuelve a exhibir su talento para un papel ya habitual en él, el del temible pez gordo que no amenaza en balde. En suma, una más que notable película para conocer la amarga trastienda oculta bajo el ‘glamour’ y el lujo de aquellos años de oro del cine.
Lo mejor: El trabajo de todo el reparto y, en especial, el de Ben Affleck.
Lo peor: Algunas deficiencias técnicas.
publicado por Matías Cobo el 28 enero, 2007

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