Crítica de

El curioso caso de Benjamin Button

Relato lleno de topicazos, personajes anodinos, escenas ridículas y una excesiva duración que me aburren más de lo deseado.
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Cartel de la película El curioso caso de Benjamin Button (2009) de David Fincher

Un bebé que nace con el cuerpo de una persona de ochenta años va rejuveneciendo a medida que su vida avanza. Esta es la premisa argumental de una película basada en un relato de Fitzgerald que fue llevada al cine por el director David Fincher. 
El director vuelve a ser la estrella, ya que su carrera está formada por obras siempre llamativas, con cierta tendencia en buscar la manera de impresionar al espectador:  Seven, The Game, Fight Club (El club de la lucha), Panic Room (La habitación del pánico), Zodiac y su último estreno The Social Network (La red social). La que aquí comento no escapa de esa característica y aunque eso no tenga porque ser negativo, no hay que negar que las películas se hacen para llevar a espectadores a la sala, ésta vez a mi no me ha convencido.
El Benjamin Button de la historia (un correcto Brad Pitt) vive su vida al revés, pero esa gran diferencia con el resto de la humanidad, no me sirve para engancharme por un relato lleno de topicazos, personajes anodinos, escenas ridículas y una excesiva duración que me aburren más de lo deseado. Esa vida en retroceso se me hace poco digerible y me lleva a pensar que todo lo artificial que tiene el cine de Fincher se hace más que evidente cuando lo que nos cuenta no funciona ni logra levantar el vuelo en ningún momento.


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