La historia que nos narra, es tan simple y cotidiana, como la de unos soldados convertidos en héroes con el fin de conseguir y manipular a las masas para poder seguir financiando su guerra, y así tener el control y poder necesarios para llegar a donde a día de hoy han llegado. Nos da a ver que antaño las cosas no eran tan diferentes a lo actual, soldados convertidos en héroes del momento, lo fuesen o no, que terminan siendo olvidados tanto por su país como por su gobierno, ya que lo importante no es el individuo, haya muerto o no en el cumplimiento de su deber defendiendo a la patria, lo importante es la consecución del fin que se marca, y hay que llegar a ello fuere como fuere, incluso si hay que tocar el bombo y la pandereta marcando el paso de los “Héroes” mas cobardes del conflicto. El fin es que el pueblo vaya a la guerra en masa y además la financie para beneficio de quienes la declaran, ya lo decían los Absolutistas Ilustrados, “Todo para el pueblo, pero sin el pueblo”.
Solo hay un aspecto mas que voy a destacar del filme, y es que en mi opinión a Eastwood le sobran como unos diez minutos de metraje, esos que aglutinan historias sentimentaloides de esas que tanto le gustan a su amigo Spielberg. Sean ustedes los que decidan si la película es buena o no lo es, a mi me gustó, y también lo que narraba, lo que si que creo que es primordial, es ver su media naranja para hacer un computo global de los resultados.

























