La esperanza de curación de una nación cifrada en el deporte. Cinta dirigida por Clint Eastwood con gran actuación de Morgan Freeman y Matt Damon

★★★☆☆ Buena

El cine siempre ha sido un vehiculo perfecto para denuncias acerca de los derechos humanos. En este caso recordar la historia reciente para que hechos como el aparthied no vuelvan a ocurrir. Es el caso de la cinta "Invictus", de Clint Eastwood que escarba desde el proceso de la excarcelación de Nelson Mandela quién después de 27 años sale en libertad y la pronta llegada a la presidencia se enfrenta al duro golpe de terminar con el flagelo separatista imperante pero no con fuerza ya que la segregaron que seguía allí por parte de ambos bandos. Recordemos que el director con las cintas  “Cazador blanco, corazon negro”, “Bird”y  “Letras de Iwo jima” ha encontrado en el biopic un registro al cual no recurre mucho.   Al presenciar esta cinta no se puede excluir títulos que de alguna forma tocan el tema racista como “Matar a un ruiseñor”, “Malcom X”, “Grita libertad” precisamente sobre Sudáfrica; “America X” y “Adiós Bafana”. Todas ellas desde sus particulares perspectivas han denunciado el racismo más cruel. “Invictus” por su parte se centra en un ser encarcelado que no guardo rencor y sale con la firme convicción de no odiar a nadie y tratara de unirlos. La cinta se centra en el primer año de gobierno de Nelson Mandela, a poco de la caída del Apartheid, durante el cual Sudáfrica fue sede del Mundial de Rugby. Allí el equipo local de los  Springboks,  en su mayoría blancos fueron vilipendiados por los de color en Sudáfrica, para quien su emblema y colores simbolizaba años de opresión. La tarea más urgente de Mandela durante sus primeros días era unificar un país dividido en torno a una sola idea, animando  a través de la conciliación de un deporte violento pero ritualizado. La imágenes capturadas por el veterano director durante los partidos son prodigiosas, realmente encantan. Su relato aunque es pausado y se sabe el desenlace de antemano, esta llevada con una artesanía increíble. No deja de lado detalles y Freeman no pudo ser mejor elección junto a Damon, el rugbista que sirvió de nexo a Mandela. Eastwood sigue en la línea de películas acerca de la transformación  individual, de dicha búsqueda inequívoca de querer un mundo mejor cualquier precio, como aquel viejo cascarrabias de “Gran Torino” o El rudo pistolero en “Imperdonables”. Es grato ver como esta cinta es otro granito de arena para la sanación de una nación que incluso este año vive otro gran momento junto al deporte, un mundial de fútbol que es otra oportunidad de demostrar grandeza y curación creciente. El viejo Clint sigue más vigente que nunca.
publicado por David Lizana el 30 abril, 2010

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