Correcta adaptación de Emilio Martínez-Lázaro en la que las partes brillan más que el todo, y que al menos se sacude el tono casi panfletario de alguna producción similar.

★★★☆☆ Buena

Las 13 Rosas

Emilio Martínez-Lázaro es una de mis debilidades. Como director probablemente no sea el más incendiario, pero sin duda tiene un talento innato para la comedia urbana. ‘Amo tu cama rica’, ‘Los peores años de nuestra vida’ o ‘El otro lado de la cama’ le avalan en este campo. Ahora acaba de cambiar de registro para volver al drama con ‘Las 13 Rosas’, que narra la trágica historia de trece mujeres fusiladas en 1939 por el simple hecho de estar relacionadas con las juventudes socialistas y el PCE.

La sensación que deja ‘Las 13 Rosas’, una vez termina, es ambigua: sientes pena por el hecho histórico que cuenta, que va mucho más allá de cualquier ideología: el fusilamiento de 56 personas (otros 43 hombres fueron condenados a morir al igual que ellas) como respuesta al asesinato de otras tres es difícilmente justificable hoy en día, pero habla claro de cómo estaban los ánimos entonces, y de lo mucho que funcionó el rencor como motor principal de la guerra civil y posguerra.

Pero también te alegras de que el punto de vista por el que ha optado Martínez-Lázaro no sea el tópico de "las heroicas defensoras de la libertad aplastadas por las hordas franquistas": el director madrileño se preocupa, más que de militancias, de relaciones y de reacciones humanas. Y por muy socialistas o comunistas o fascistas que sean los personajes que discurren por el Madrid de la posguerra, Martínez-Lázaro e Ignacio Martínez de Pisón, su guionista, han sabido hablarnos de personas normales en circunstancias extremas, y no de iconos de la resistencia o personificaciones de la maldad. Ése es el gran acierto de ‘Las 13 Rosas’. Otros lo llamarán tibieza, yo creo que es equilibrio.

Ahora bien, tanto interés por contar la vida "normal" de las jóvenes protagonistas tiene sus pros y sus contras. Por un lado, la narración costumbrista y ajena en gran parte al drama que es su desenlace permite una reconstrucción muy meritoria de un Madrid recién salido de una guerra, y José Luis Alcaine hace magia en la fotografía (a veces demasiada), con una muy buena dirección artística y unos efectos digitales por encima de nuestra media nacional. La parte negativa es que los acontecimientos anteriores a la captura de las Rosas terminan siendo algo ya visto, con una sensación de estar viendo un episodio de lujo de ‘Amar en tiempos revueltos’ que no se sacude hasta la última media hora, mucho más interesante. Precisamente este punto es el más flojo de la película, la sensación de que todo esto ya lo has visto antes.

Resaltar, aparte del gran trabajo en el apartado técnico, el esfuerzo interpretativo de las protagonistas. Verónica Sánchez y Pilar López de Ayala mantienen un buen tono, aunque sin exagerar, pero para mí las que de verdad brillan son Marta Etura (somo siempre), Bárbara Lennie (ídem), Nadia De Santiago y Gabriella Pession.

En resumen, correcta adaptación de Emilio Martínez-Lázaro en la que las partes brillan más que el todo, y que al menos se sacude el tono casi panfletario de alguna producción similar. Un 6.
Lo mejor: La buena química entre las actrices, la brillante puesta en escena y el afán por contar una historia de personas normales. Y la última media hora, realmente emotiva.
Lo peor: La inevitable sensación de historia ya contada, el excesivo preciosismo en momentos puntuales.
publicado por Plissken el 25 octubre, 2007

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