En «Virgen a los 40» el protagonismo recae en Steve Carell, que logra un tierno retrato con su Andy Stizer, ese entrañable virgen de rasgos judíos con unos amigos que ya quisieran muchos. Con sal gorda y a ratos no tan gorda se ve con facilidad encadenando un buen número de carcajadas. La única pega es la duración, una comedia de 128 minutos es imposible, aunque la espera tiene recompensa con unos créditos finales apoteósicos.
Una frase: «No tengo nada contra los maricones, tengo amigos que se los follan. En la cárcel». Un 8.








