La tesis que intenta defender, pero no lo consigue -a propósito-, esta exitosa comedia de Reiner es que un hombre y una mujer pueden ser amigos íntimos sin tener que desembocar su amistad en el amor y/o el sexo.
La narración se sitúa a lo largo de diferentes momentos en el tiempo, con unas elipsis muy conseguidas que resultan ser lo mejor de la cinta: Harry (Billy Cristal, que sin ser santo de mi devoción reconozco que hace un buen papel) se encuentra con Sally (Meg Ryan) y van tejiendo una amistad que tiene sus altibajos debido a las tensiones emotivas entre ambos, con la sombra del sexo siempre rondando.
Filmada en clave de comedia romántica, sospechosamente parecida a los largometrajes de Woody Allen, la cinta fue un éxito de público y consagró a Meg Ryan como especialista en el género -y como gran simuladora de orgasmos.
Lo mejor
Las elipsis
Lo peor
Sospechoso el parecido a las cintas de Woody Allen






