
Inicialmente preparada por Stanley Kubrick, finalmente la realizó su protagonista: Marlon Brando, convirtiéndose en la única cinta dirigida por la estrella; al menos con la autoría confirmada en los créditos. Es un largometraje que ha sufrido duros ataques por parte de la crítica -aún siguen repudiándola- a causa de la gran cantidad de primeros planos de Brando, en lo que parece ser un excesivo ejercicio de narcisismo.
Sin embargo a mí es un filme que siempre me ha gustado. Un western atípico por la presencia del mar en muchas de sus secuencias y por su protagonismo activo: así, cuando la acción se toma un respiro, las olas bajan su ritmo; pero cuando se presiente la tragedia, el océano ruge y se presenta de los más hostil.
También destacan las interpretaciones de los secundarios y la estructura de la cinta: con el prólogo muy bien narrado, seguido de una elipsis perfecta; y luego dos actos, el previo al enfrentamiento entre los dos personajes principales, con una tensión creciente; y el segundo que resuelve el conflicto. Infravalorada; muy interesante.





