Cuando tu propio país se descompone social y económicamente, y te da la espalda, sólo te queda volver a empezar una nueva vida en algún «lugar». Buen momento para aprovechar y efectuar un acercamiento progresivo hacia tus seres queridos y un repaso a toda tu vida.
Adolfo Aristaraín narra una historia en parte relacionada con su obra maestra Un Lugar en el mundo, con el mismo actor protagonista, pero diez años después. La temática que obsesiona al director argentino es la misma: cada persona tiene asignado un «lugar», sólo tiene que encontrarlo; tarea nada fácil porque con lo primero que tendrá que enfrentarse es consigo mismo.
Muy interesante el énfasis del director por presentar una relación de pareja duradera a pesar de las dificultades; además propone una serie de recetas para lograrlo, la primera de ellas es la tolerancia y el respeto mutuo, acompañados de un apoyo incondicional a todo lo que el otro cónyuge quiera emprender. Destaca la interpretación de Mercedes Sampietro, merecedora de varios premios, entre ellos el Goya.
Lo mejor
La interpretación de Mercedes Sampietro.
Lo peor
Nada que reseñar






