Un entretenimieto de primer orden, que recupera totalmente el espíritu de la primera película d ela saga, e incluso lo engrandece. Fantástica labor de Matthew Vaughn y de todo el reparto, destacando especialmente Michael Fassbender y James McAvoy

★★★★☆ Muy Buena

X-men: primera generación

Sin lugar a dudas, la saga X-Men, al menos en sus dos primeras entregas, era prácticamente la única en el género de superhéroes que se salvaba de tener alguna película medioce o directamente mala en sus filas.
Pero después de que Bryan Singer filmara dos de las mejores películas fantásticas jamás hechas, llegó Brett Ratner y lo destruyó todo. Mal guión, ninguna inteligencia, decisiones argumentales muy cuestionables…. poco o nada funcionaba en X-Men: La decisión final. Y aunque el público respondió espectacularmente bien (mucho mejor de lo que merecía el esfuerzo del equipo…), esta X-Men: Primera generación demuestra que, en los despachos de Marvel y de Hollywood en general, había algunos que sabían que las cosas podían hacerse mejor. Y no sólo éso. DEBÍAN hacerse mejor.
Quizás es por la vuelta de Bryan Singer a las labores de producción y creación de la historia. Quizás es por el reparto. Quizás es por el guión. O quizás es por todo ello.. pero esta X-Men es una auténtica gozada para los fans de los mutantes más célebres de la ficción, y debería serlo también para todos los cinéfilos en general.
El guión de la película combina a la perfección espectacularidad con intimismo, humor con violencia, drama y política. Quizás ese es el único fallo medianamente grave de la cinta, la trama política. y no porque no sea interesante, sino porque nunca me quedaron muy claras las razones que tenía Sebastian Shaw (villano al que Kevin Bacon da vida con una facilidad y carisma pasmosos) para meterse d epor medio. O más bien, ¿por qué hacía falta tanta complejidad/complicación para acabar siendo todo lo que ya sabíamos: el principio de la lucha entre los mutantes y la humanidad, y muy especialmente, entre las propias facciones mutantes.
Porque ése es el gran punto fuerte de la película. Ir desvelando poco a poco por qué los personajes que conocemos llegaron a ser así, por qué se forjaron las alianzas, y qué sentían unos por otros. Por qué Raven Darkholme pasó a ser Mística, y cómo y por qué se enamoró de Magneto. Por qué Hank McCoy se convirtó en Bestia. Por qué se empezó a usar la Mansión X como escuela y guarida. Y sobre todo, la cámara de Matthew Vaughn nos enseña los entresijos de la relación entre los dos grandes amigos que se convrtieron en rivales. James McAvoy, en la piel de Xavier, muestra una vez más que es el mejor actor de su generación (sus ojos lo dicen todo), mientras que Michael Fassbender, el mejor del reparto, transmite todo lo que su personaje ha de transmitir (dolor, ira, amor, amistad) en apenas una mirada. El resto del reparto, en interpretaciones más que correctas, acompaña perfectamente a esta pareja estrella.
Y por si todo ésto no fuera poco, está Vaughn, Matthew Vaughn, quien decide disfrazarse de singer o incluso de Richard Donner, para filmar con una elegancia y un clasicismo que sólo pueden calificarse de extraordinarios, ya sea en las escenas de acción o cuando maneja los diálogos entre sus personajes. ¿Ha nacido una leyenda?
Alégrense, cinéfilos. Los X- Men están de vuelta de la mediocridad. Y habrá para rato.
Lo mejor: Prácticamente todo
Lo peor: Los largos minutos de intriga política, que lastran un poquito la película.
publicado por Alba Viñallonga Cruzado el 30 mayo, 2011

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