Está realizada y orquestada de manera que sea tan cercana al espectador, que aterra solo de pensarlo.

★★★★☆ Muy Buena

Satanás

Tras ver "Satanás" se te queda un mal cuerpo que pa qué; quizás porque el mensaje de "cualquiera puede ser malo" o "el mal esta dentro de todos nosotros" está articulado de la mejor forma posible, demostrando que en determinadas circunstancias y situaciones el mejor ciudadano de a pié puede actuar bastante peor que Charles Manson. No hace falta ni Linda Blair dándole vueltas a la cabeza, ni Mia Farrow obesesionada con su embarazo, ni siquiera a Zelda Rubinstein gritando como una poseída mientras que siente los espíritus de las casas, porque para ver el mal, para asomarse al verdadero infierno a lo mejor solo hace falta mirarse en un espejo. He ahí la escalofriante reflexión de este sorprendente film, que consigue hacernos sentir el vértigo de contemplar el inexorable destino de su protagonista. Pero si la película logra sorprender por algo en realidad, es porque el debutante Andrés Baiz lo hace con tal naturalidad que desarma a cualquiera, sin aspavientos y con una demoledora consistencia.

Basada en una novela de Mario Mendoza, que narró los dramáticos acotecimientos acaecidos en la Bogotá de los 80, en la que un pacífico vecino llegó a una cafetería y se lió a tiros con todo bicho viviente, acabando de manera radical con muchas vidas, en esta cinta de austera factura y progresión lineal vislumbramos una maestría narrativa pocas veces vista en la actual producción internacional. A modo de una empañada visión de lo que podrían ser las normas de convivencia en una sociedad, la cinta consigue sentar unas bases tan cercanas, que cuando se desata todo el infierno -nunca mejor dicho- casi podríamos decir que lo esperábamos. Es más, quizás viendo el film cuando andemos por la ciudad, cuando saludemos al vecino del tercero, o cuando el kioskero nos de el periódico del día, estemos inconscientemente viviendo la calma que precede a la tempestad, pudiendo estallar la violencia y la maldad en cuaquier momento y de la manera más brutal.

Está realizada y orquestada de manera que sea tan cercana al espectador, que aterra solo de pensarlo. No cabe la menor duda de que uno de los pilares de la cinta son las brillantes interpretaciones donde destaca el mejicano Damián Alcázar, un fantástico actor que ya tiene una nutrida experiencia en producciones internacionales, y que es el intérprete perfecto para el personaje, capaz de transmitir al mismo tiempo la mayor ternura y bondad, mezclada con un brillo de perversión que puja por salir.

Lo mejor: Lo brutal de la reflexión. La temible calma que emana en todo el metraje. Damián Alcázar
Lo peor: Nada apreciable.
publicado por Federico Casado Reina el 4 julio, 2008

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