Barzman logra infundirles plena humanidad a cuatro personajes singulares y complejísimos, y consigue narrar una historia que va mucho más allá del pasado puntual de sus personajes, y del amor latente entre Melanie y Christopher.

★★★★☆ Muy Buena

Aritmetica Emocional

Al final de la película se nos explica que Drancy fue un lugar de tránsito para aquellos que luego serían derivados a campos de concentración. El hecho de que se explique ese dato al final y no al principio, evidencia la clara idea de que Aritmética emocional no es una historia sobre unos sobrevivientes de ese campo, sino que toma ese lugar como el signo desgarrador, la herida que estructura la vida de aquellos que han pasado por allí. Melanie y Christopher se consideran víctimas de segunda, porque, a diferencia de Jakob, no pasaron por campos más importantes como Auschwitz. El dolor, sin embargo, es el mismo. De lo que nos habla la película es de tres seres humanos que, cuarenta años después, no han logrado reconstruir su vida, y si lo han hecho, ha sido sobre los cimientos de una cicatriz que, en el caso de Melanie, ha afectado la estabilidad de su familia, conformada por un marido que se considera una víctima colateral, y un hijo y un nieto que han intentado conocer más de la vida de Melanie, para poder cerrar sus heridas abiertas.

Poco importa Drancy como espacio, tiempo y acontecimiento singular, sino a los efectos de entender el presente de estos personajes que han quedado a la deriva en sus vidas. Fuera de esto, tenemos una fotografía preciosista y una estupenda dirección, que no solo se destaca por un muy buen manejo de los tiempos, sino particularmente por explorar la profunda química, y equilibrar y permitir el lucimiento de los cuatro enormes actores protagónicos, cada uno de ellos con un historial fílmico para el bronce. Barzman logra infundirles plena humanidad a cuatro personajes singulares y complejísimos, y consigue narrar una historia que va mucho más allá del pasado puntual de sus personajes, y del amor latente entre Melanie y Christopher (un amor imposible, anclado en ese pasado difícil de borrar). Jakob entiende hacia el final que en aquel momento no debería haberle dicho a Melanie “recuerda” sino “vive”. Y de eso se trata Aritmética emocional. No de la memoria, sino de la vida.

publicado por Leo A.Senderovsky el 30 junio, 2008

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