La cámara se sitúa de tal forma que parece espiar a los protagonistas mientras ellos observan escaparates sin vida o peleas callejeras…

★★★★☆ Muy Buena

No matarás

“El castigo es una venganza, en la medida en que se utiliza para hacer daño al criminal, y no para evitar el crimen. ¿En nombre de quién se castiga? ¿Del inocente? ¿Son inocentes los que hacen la ley?” Estas y otras preguntas se hace Kieslowski en uno de sus mejores filmes, posiblemente uno de los mejores alegatos que se hayan realizado en contra de la pena de muerte. El largometraje fue ideado para la televisión formando parte de la serie “Decálogo”. Kieslowski realizó diez cortos -uno por cada mandamiento-, pero sólo transformó en formato de cine dos de ellos: el que nos ocupa y No Amarás.

No Matarás fue premiada en Cannes y su director ha sido aclamado por largometrajes tan importantes como la trilogía de “Los tres colores”: Rojo, Azul y Blanco o La doble vida de Verónica.

Aunque la cinta se rodó hace ya dos décadas, la tesis que el cineasta polaco nos presenta en No Matarás sigue vigente hoy en día. El entorno donde se desarrolla la historia es la ciudad de Varsovia, en la época oscura del gobierno totalitario pro soviético. Kieslowski expone su teoría en dos capítulos que describen dos homicidios. Uno a cargo de un psicópata. El otro a manos del Estado. En el primero de ellos presenta a tres personajes: el asesino, un joven campesino atormentado; la victima, un taxista que se divierte fastidiando a los demás, reflejo de una sociedad corrompida por el régimen comunista; y el abogado, un principiante que se encargará de la defensa, al que Kieslowski utiliza para hablar por su boca.

Para expresar el profundo pesimismo que encierra la cinta, el director de fotografía utiliza, en esta primera parte, un filtro de color verde apagado que proporciona una apariencia fría y decadente. La cámara se sitúa de tal forma que parece espiar a los protagonistas mientras ellos observan escaparates sin vida o peleas callejeras. Incluso, el joven criminal utiliza su brazo y su cuerpo para enmarcar escenas de una película interior. Esa secuencia recuerda mucho una de las primeras obras de Kieslowski: El Amateur (Amator, 1979). 

Gracias a un excelente montaje paralelo se produce la aproximación de los personajes. Y llega el espantoso crimen. Y arranca la segunda parte. Aquí el realizador se centra en la condena y ejecución de la sentencia; vuelve el color y la narración se transforma en lineal. Sólo en el final, con la desesperación del abogado, aparece de nuevo la empobrecida fotografía y el desasosiego.

Por la crudeza de las imágenes, por la frialdad de Polonia en los años grises previos a su democratización, por una tesis más que justa, por todo ello, merece la pena ver la quinta película de la serie “Decálogo”: No Matarás.

publicado por Ethan el 8 febrero, 2008

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