Una película redonda en suma, con la calidad en cuanto a realización a la que nos tiene acostumbrados Loach. Si quereis pasar un rato de buen cine, con historia y trasfondo social, no dejéis escaapar este film.

★★★★☆ Muy Buena

Es un mundo libre

Ken Loach siempre se ha caracterizado por contar historias con una marcada tendencia social y en esto su último film no va a decepcionar a sus más acérrimos seguidores. En este caso nos relata la historia de una mujer que se dedica a contratar a inmigrantes como trabajadores temporales en Inglaterra y su historia sirve de pretexto para narrar y profundizar en otro tema más importante, más real y en el que muchas personas se hayan sumergidas en la actualidad: el de la inmigración, la inmigración ilegal y todos los temas que rodean a esta triste realidad social.

Numerosos pequeños dramas son los que narra Paul Laverty, que se ha convertido en uno de los guionistas con los que Ken Loach colabora últimamente (suyo era el guión de los anteriores filmes de Loach como "El viento que agita la cebada", "Felices dieciseís" o "Pan y rosas").

La mirada de Loach no sólo se centra en los personajes, a los que sigue y describe con la precisión diseccionadora de un cirujano, sino que también abarca la ciudad de Londres en la que transcurre la historia y a la que convierte en otro personaje más, testigo mudo de lo acaecido. Loach se centra en este caso en el Londres que el turista no ve, el de los callejones sucios, el de los parkings de caravanas como hogar y el de las fábricas sucias con los trabajos peligrosos que nadie quiere hacer y que sólo los pobres infelices que llegan buscando mejorar su situación se atreven a llevar a cabo. Y es que como dice la protagonista "Es un mundo libre…". Un mundo libre en el que unos reciben beneficios a manos llenas a base del sudor de otros mientras que la mayoría malvive trabajando demasiadas horas al día en empleos éticamente cuestionables.

Ken Loach aborda el tema con sinceridad, y el espectador comprende que aunque la realidad que muestra el director es dura y complicada, el mundo real se intuye aún más espinoso y conflictivo.




En este caso, como en los de otras películas del mismo director, la trama de la historia es importante, pero también es relevante el papel de los personajes, y podemos ver cómo éstos evolucionan. Como en otras películas, Loach trabaja con los actores buscando la naturalidad y el realismo para componer unos personajes verídicos y reales. En este caso la mayor parte del peso actoral recae en Kierston Wareing, una actriz británica poco conocida que antes de este film había trabajado en algún videoclip y en algún papel secundario en pequeños culebrones televisivos. Tan mal veía el panorama la actriz que estaba pensando en retirarse del mundo de la interpretación cuando, como se suele decir, Ken Loach llamó a su puerta con este papel y trastocó sus planes y su mundo. Pese a tratarse de su primer papel protagonista Wareing soporta bien la presión y cada vez que aparece en pantalla llena ésta con la verdad y la rotundidad de su personaje. Han tardado en descubrirla pero seguro que no será el único papel como protagonista que interprete (y no tendrá que dejar el mundo de la interpretación) de hecho dentro de poco podremos verla en "Rise of the foot soldier" de Julian Gilbey.






El resto del reparto también ha sido elegido con gran acierto y logran una composición tan creíble de sus personajes que en muchos casos olvidas que estás viendo una película y parece que te hayes inmerso en un documental, o en la vida misma.

A ello también contribuye el hecho de que la mayor parte del film esté narrado cámara en mano, con una fotografía dura y realista de Nigel Willoughby quien no se pierde en embellecer la imagen. Esto es de agradecer porque no se trata de una historia bonita. Se trata de gritar a los cuatro vientos que lo que se está contando es real y está sucediendo. Y el preciosismo aquí no tiene lugar.

Una película redonda en suma, con la calidad en cuanto a realización a la que nos tiene acostumbrados Loach, y perfectamente arropada por la banda sonora de George Fenton, otro de los últimos colaboradores habituales de Ken Loach (suyas son las bandas sonoras de los últimos filmes de Loach, "El viento que agita la cebada" o "Felices dieciseis"). Si quereis pasar un rato de buen cine, con historia y trasfondo social, no dejéis escapar este film.
publicado por Luna el 21 enero, 2008

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