Un film terrorífico que, a pesar de tratarse de una producción norteamericana y dirigida por un californiano, ha sido rodado en su integridad en Australia.

★★★☆☆ Buena

Los ojos del mal

El tipo es un friki de mucho cuidado. Atiende por el nombre de Jacob Goodnight. De gran estatura y en extremo cabezón, se distingue del resto de los humanos por ostentar un orificio en la parte posterior de su inmenso cráneo. Le gusta pasear acompañado de su hacha -el arma preferida de entre todas las herramientas de su preciado taller de bricolaje-, con la cual se desplaza con la habilidad de un alien por pasillos laberínticos. Deudor de las fechorías de Leatherface, su carácter malsano y solitario viene marcado por una compulsiva pasión coleccionista; mientras unos atesoran canicas de cristal, él acapara los ojos de sus víctimas en tarros llenos de formol. Cuentan las malas lenguas que sus mórbidos instintos y su colérica chifladura los arrastra desde muy temprana edad. En mis tiempos, los sacerdotes aseguraban que la masturbación secaba el cerebro; a buen seguro, el caballero de la testa perforada jamás estudió en un colegio de curas pues, ya de muy jovencito, se mataba a pajas ante los desnudos del Playboy, el Penthouse y similares. Y así ha quedado.

Él tal Jacob, en definitiva, es la estrella indiscutible de Los Ojos del Mal, un film terrorífico que, a pesar de tratarse de una producción norteamericana y dirigida por un californiano, ha sido rodado en su integridad en Australia; concretamente en unos estudios cinematográficos de la Costa Dorada de Queensland, lo cual podría significar un velado (y merecido) homenaje al buen estado del cine fantástico actual en ese país.

Los Ojos del Mal tiene varios puntos en común con el también estimulante Para Entrar a Vivir, el telefilm que realizara Jaume Balagueró para Películas Para No Dormir, la serie coordinada por Narciso Ibáñez Serrador. Al igual que éste, la mayor parte de su metraje transcurre en el interior de un sórdido, gris y destartalado inmueble, al tiempo que, una de las coordenadas principales de su argumento, entronca directamente con el título de Balagueró.
publicado por Antoni Messa el 17 septiembre, 2007

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