King debuta en la dirección con un simpático splatter lleno de referencias a su más directo referente fílmico, el memorable Braindead de Jackson.

★★★☆☆ Buena

Ovejas Asesinas

El segundo plato del Programa doble de terror que Manga Films nos trae este verano es Ovejas Asesinas, un título que es toda una sinopsis.

Los cineastas, después de agotar el Arca de Noé en casi su totalidad (cocodrilos, arañas, tiburones, serpientes, abejas, pirañas, leones, babosas, ratas, perros, gatos, ranas, hormigas, monos, conejos… ) encuentran cada vez más difícil poner el apodo “asesino” a un animal. Pero tuvo que ser en Nueva Zelanda, la tierra de los hobbits, los All-Blacks y Braindead, donde se diera la siguiente vuelta de tuerca al argumento “la naturaleza se venga del hombre”. El culpable: Jonathan King y su ópera prima, Ovejas asesinas, un divertido desmadre corderil.

La vida es hermosa en la bucólica granja de los Oldfield: papá Oldfield cuida a sus ovejas con la ayuda de su hijo Henry y su amiguito Tucker. Mientras tanto Angus, el hijo mayor, desarrolla unos celos brutales hacia el cuasiperfecto benjamín de la familia. Un trágico suceso lo cambia todo, Henry adquiere un trauma que bien podríamos llamar “ovejofobia” y se marcha a la ciudad. Angus, por su parte, se convierte en el amo de la granja y, años más tarde, en una especie de Josef Mengele del ganado lanar, en busca de la oveja perfecta, la oveja Oldfield. Henry decide volver a la granja en mal momento: justo cuando la investigación genética se deshace de sus “intentos fallidos”, justo cuando unos ecologistas de pandereta deciden dar el gran golpe a los antinaturales métodos de cría de Angus, justo cuando la raza Oldfield se presenta en sociedad. Toda esta mezcla de factores desemboca en una terapia de choque para el pobre Henry y para el resto del pueblo, que ya nunca volverán a contar ovejitas para dormir…

King debuta en la dirección con un simpático “splatter” lleno de referencias a su más directo referente fílmico, el memorable Braindead de Jackson. Ayudado por los incansables muchachos de WETA, convierte a los inofensivos y tontorrones bovinos en máquinas de comer carne humana, y en las estrellas absolutas de la función. Cada ataque ovejero es más divertido si cabe, con auténticos placajes y vuelos rasantes que entroncan con el pythoniano conejo asesino. Además, sus mordiscos convierten en hombres-oveja a sus víctimas, recurso que permite a King comenzar con una película de animales asesinos y terminar con una de zombies lanudos. La verdad es que ver a estas ovejas en acción es todo un delirio, y ya vale la pena acercarse a Ovejas asesinas sólo por ellas.

La gran pega es que Jonathan King no esconde muchos más ases en su manga. Una vez presentadas las ovejas asesinas, la trama sigue a pies juntillas los caminos ya trillados del género, y los actores no pasan de lo habitual en estos casos, con la excepción del villano Angus (un genial Peter Fenney que parece el hermano malvado de Bruce Campbell), y se dejan ver sin más, aunque el guión les permite algunos momentos realmente divertidos. Por otra parte, la factura técnica está cuidada, tanto en maquillaje y FX como en fotografía, sonido y música, pero tan sólo brillan de veras esas ovejas amenazadoras.

Pero en el global, supongo que al final echas cuentas y te queda una impresión de trabajo bien hecho y sin mayores pretensiones, pensando en un público que quiere pasar un rato divertido. En eso Jonathan King y sus ovejas cumplen de sobra, asegurando 90 minutos de risas y casquería variada.

Un 6,5, que con lo que cae en el género ya es bastante.
Lo mejor: Las ovejas, claro, más algunos momentos inspirados de los protagonistas. Y la sencillez del planteamiento de Jonathan King.
Lo peor: La trama no tiene mucho vuelo, y se ciñe demasiado al patrón del género.
publicado por Plissken el 8 agosto, 2007

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