La película trata sobre un tipo que se obsesiona con el número 23. Ole, para que luego digáis que no se sintetizar.
Si le quitásemos a la película la obsesión que puede generar en el espectador por el número 23, ciertamente quedaría bastante flojota. Pero tiene un ritmillo muy adecuado para evadirte a pensar cosas que sumen 23, o en su defecto 32. Otro ejemplo, mi seudónimo para escribir es "Ramiro Povedilla Céspedes" que casualmente suma 23 letras. En dos días me tatúo el 23 en la frente, bueno, no, a ver si se me sube alguno a la chepa gritando "A Plaza Castilla". Bueno, que la película es muy curiosa de ver, pero sólo por la anécdota del 23. Si no fuese por esto, resultaría aburrida, dado que la obsesión de protagonista no se llega a entender del todo. Y eso de poner dos historias en paralelo me marea.
Resumiendo, diez dedos de la mano, diez dedos de los pies, más la picha y los cojones suman 23. Raro es que no referencien este dato en la película. Merece la pena verla, aunque no tengais grandes expectativas.
Además voy en contra de mi medio calabacín, que dijo que vaya mierda. Hoy duermo en el sofá.
Besitos.
















