Aberrante, lenta, aburrida y de una factura muy irregular. Lo mejor son sus escasos 85 minutos de duración y su estética de cara al final de la cinta. Los actores justitos, cumplen con su papel pero sin sobresalir. Huir de ella.

★☆☆☆☆ Pésima

El caníbal de Rohtenburg

Lo cierto es que no esperaba mucho de esta producción alemana con cierto regustillo a telefilme de Antena 3 los sábados por la tarde, pero que menos que un mínimo de estructura narrativa sólida acompañada de una lograda estética. Pues ni eso señores, ya que resulta una vergonzante propuesta con su -eso si- previo calificativo de "Basado en hechos reales", cosa que no dudo ya que realmente la historia que cuenta ocurrió en Alemania hace unos años. Aunque eso si, la coletilla anteriormente citada, da cierta solidez a los hechos narrados, creando una sensación de realidad aceptable e implicándote mínimamente con la cinta y sus personajes.

Pues bien, la sinopsis creo que es de sobra conocida por todos. Una universitaria alemana a punto de graduarse investiga para un trabajo el célebre caso del caníbal de Rothenburg, Oliver Hartwin, que asombró y horripiló a la opinión pública del mundo entero. Hartwin puso un anuncio en internet, por medio del cual conoció a un hombre, Simon Grombeck, que libremente quiso ser devorado por Hartwin. Poco a poco, la investigación de la joven se convierte en una peligrosa obsesión. Está inspirada en un caso real: el de Armin Meiwes quien fue condenado en enero de 2004 a ocho años y medio de prisión por la Audiencia Provincial de Kassel por homicidio, tras confesar haber matado al berlinés Bernd Jürgen Brandes, de 43 años.

Hasta aquí partimos de una premisa interesante, cosa que me impulso a ver esta cinta prohibida en Alemania pocos días antes de su estreno. Desgraciadamente se queda en eso, en una simple intención muy mal resulta por parte de su director Martin Weisz, especialista en rodajes de videoclips MTV’eros. Quiero creer que el realizador iba encaminado a rodar un truculento film sobre uno de los criminales más patológicos de la historia, pero finalmente acabó resultando un quiero y no puedo.

Para empezar podemos distinguir dos partes claramente diferenciadas en la película. Durante los primeros 40 asistiremos al festival de los flashbacks (a razón de 3 cada 10 minutos), cosa que me parecería aceptable siempre y cuando aporten un mínimo de interés o sentido a la historia. De alguna forma, la misión de introducir estos flashbacks es crear una especie de justificación a los actos del caníbal; pues vemos la traumática y perturbadora infancia sufrida por dicho caníbal. Otro de los objetivos de estos flashbacks sería el mostrar como transforma su personalidad de niño a adulto y como le resulta imposible aceptar nunca la muerte de su madre. Total, que ni por un lado ni por otro encuentro interesante esta primera parte de la cinta, pues cae reiteradamente en un aburrimiento total muy difícilmente soportable. Además, comentar lo vergonzante de las escenas en la infancia de ambos protagonistas, con ese filtro de película envejecida y en tonos sepia, que resulta un insulto para cualquier director de fotografía con una mínima experiencia en su campo. Insultante de todas todas.

En la segunda parte de la película, se nos muestra la vida adulta del caníbal, su vida profesional (haciendo él mismo la comida de una jornada laboral con por supuesto carne humana) y ¿su vida personal? por llamarlo de alguna forma. A partir de aquí comienza digamos, la parte menos mala de la cinta, tanto por la relación que mantienen asesino y victima como por la más o menos lograda estética lúgubre y aústera. El modo en que el director cuenta la historia y la atmósfera general que envuelve el filme está bien resuelto, resultado húmeda y opresiva.

En teoría, es una película de terror aunque supuestamente inspirada en un acto de amor. Un acto de amor y de mutua acuerdo entre los dos protagonistas, en el que uno quiere comer y el otro quiere ser comido. Quiere resultar un thriller psicológico planteando una angustia terrible al espectador y se queda en un mero telefilme donde lo único reseñable es cu corta duración.

Me permito el lujo de avisar a aquellos que, como yo, esperen un festival gore que se abstengan de ver esta cinta, pues a parte de que prácticamente no hay violencia -hasta los últimos 10 minutos- la violencia que se muestra es implícita; es decir, no se muestra abiertamente. Esto puede ser muy peligroso porque puede salirte bien (Hard Candy) o puede salirte muy mal (El caníbal de Rothenburg).

Pese a todo, esta película debió gustar bastante (y no me explico el porqué) puesto que fue bien recibida en varios festivales de cine y que cuenta en su haber particular con varios premios entre los que destacan los de mejor actor, mejor fotografía y mejor dirección en el Festival de Sitges.

En resumen, El caníbal de Rothenburg me ha parecido realmente aberrante. Lenta, aburrida y de una factura muy irregular. Lo mejor son sus escasos 85 minutos de duración (menos mal) y su estética de cara al final de la cinta. Los actores justitos, cumplen con su papel pero sin sobresalir. Se podía haber logrado mucho más con este planteamiento. Una lástima. Mi recomendación es alejarse de ella salvo problemas de insomnio.

Lo mejor: Los últimos 10 minutos y su escasa duración (80 min)
Lo peor: Todo lo demas, desde la penosa fotografía hasta la puesta en escena y actuaciones irregulares.
publicado por Jaime Martínez el 10 abril, 2008

Enviar comentario

Leer más opiniones sobre

muchocine 2005-2019 es una comunidad cinéfila perpetrada por Victor Trujillo y una larga lista de colaboradores y amantes del cine.