Podría decirse que la película de Joel Coen solo es una caricaturización del cine noir. Pero no, como en Fargo, sus películas son parodia y burla, pero, misteriosamente, tienen el potencial (y allá cada uno con su subjetividad) de ser dolorosas, sini

★★★★☆ Muy Buena

Muerte entre las flores

Esta película es una respuesta y reformulación bizarra (paródica) del cine noir, universo en sí mismo deudor de la sociedad de los subterráneos y del bandolerismo que, desde las cloacas , condicionaron la vida social y política en el primer tercio del siglo XX, la América del pistolero, la América de los fugitivos y las naciones refundadas en la tierra prometida: poder, influencia, corporativismo. Siempre, en el fondo, la oscura máscara del american dream, hijos de Billy the Kid, e inevitable género contiguo al western, ambos espejos de una misma expresión colectiva. Para algunos, el verdadero rostro de América. Para el cine, la feroz balada de los antihéroes.

Poder, influencia, corporativismo…ética, ética, amistad, como rezan los primeros ritmos del diálogo que nos introducen en esa red de pactos y deslealtades que fluyen sin el menor escrúpulo, lo cual nos advierte de que estamos ante una obra sardónica que enfatiza la pulsión violenta a modo de deconstrucción del género y sus mitos; hipérbole nostálgica y átona, cómica desde la distancia, macabra en la caracterización del gesto.

Qué mejor sarcasmo que el de situar la ética y la amistad en primer plano para luego asistir a un sosegado pero corrosivo corolario de traición a pesar de la amistad, de rudos matones sin alma, pasando por el personaje central, cuya moral varía al compás del péndulo, ambiguo y tenaz, incluso sensible.

Logra la emotividad en lo más grotesco y sórdido, la sobriedad en la puesta en escena, soberbia fotografía, los resortes y giros del argumento a menudo resultan circunstanciales, caprichosos, y si no fuera por el inicio y por el final – inquietante sombrero al viento entre los árboles, reafirmación del rol del antihéroe que esconde su mirada ambigua bajo el sombrero -, podría decirse que la película de Joel Coen solo es una caricaturización del cine noir. Pero no, como en Fargo, sus películas son parodia y burla, pero, misteriosamente, tienen el potencial (y allá cada uno con su subjetividad) de ser dolorosas, siniestras. Humanas, en definitiva.
publicado por José A. Peig el 14 febrero, 2008

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