Un buen guión, buenos actores y una buena dirección nos ofrecen un buen ejemplo de cómo, sin grandes presupuestos, se puede hacer cine del bueno en España.

★★★★☆ Muy Buena

Siete Mesas de Billar Francés

No es Gracia Querejeta una directora a la que le tenga tomada la medida debido al poco conocimiento que tengo de su obra anterior. Vi “Cuando vuelvas a mi lado” hace unos años y recuerdo que me había gustado pero no he visto ni “El Último viaje de Robert Rylands” ni “Héctor” pese a la buena pinta que tienen a priori.

Por ello acudí al cine a ver “Siete mesas de billar francés” sin saber muy bien lo que me iba a encontrar y llevado tan sólo por mis buenas vibraciones ante la película.

¿Y qué es lo que me encontré finalmente? Pues una película que debería marcar la referencia para uno de los caminos posibles por los que debe transitar el cine español.

Digo esto porque, si bien es evidente que el público demanda más cine de género español, con amplios presupuestos y bien realizado, creo que propuestas como la de Gracia Querejeta no sólo tienen cabida en nuestras carteleras sino que son necesarias.

Siete mesas de billar francés” cuenta con un buen guión, obra de la directora y de David Planell, capaz de crear unos personajes de carne y hueso, de los que uno siente como propios; y cuenta también con un puñado de estupendos actores capaces de darles vida.

Para hacer una buena película hace falta poco más, por supuesto un director solvente para llevar adelante el proyecto. Pero para ser un éxito de taquilla en el siglo XXI sí hace falta otra cosa: una buena campaña de marketing. Ahí es donde creo que se ha fallado, seguramente por falta de un presupuesto más holgado.

Como digo, el guión es un ejemplo de construcción de personajes. Por eso me da rabia algún error que no acabo de comprender como la resolución de la historia del tuerto (Enrique Villén) que creo poco consecuente con lo visto en el resto del film y algo improvisado.

Tengo también la sensación de que se podría haber reducido algo la duración total del fim, que alarga alguna de las historias, como la de Evelin (una impecable Lorena Vindel), pese a la previsibilidad de su resolución. Pequeñas pegas a un guión ejemplar.

Eso sí, en las actuaciones no hay, no puede haber, pega ninguna. Blanca Portillo ganó el premio en el Festival de Cine de San Sebastián a la mejor interpretación femenina pero podría haberlo ganado también Maribel Verdú y no hubiese sido una injusticia. Las dos están increíbles y la lucha por el Goya será realmente dura este año.

El resto de secundarios está igualmente soberbios. De hecho, en esta película, hasta el niño, Víctor Valdivia una de las promesas del cine español, actúa bien. Por destacar a alguien y sin tomarlo como un desprecio a los demás, me gustaría mencionar a un Enrique Villén que lleva varios años robando escenas a sus compañeros de reparto.

Parte del mérito hay que atribuirlo a la directora que sabe planificar cada escena para aprovechar al máximo el talento de los actores. Su calmada y casi transparente puesta en escena es una demostración de confianza en los actores y un regalo para el espectador.

Poco más puedo añadir. Estamos ante un buen ejemplo de cómo, sin grandes presupuestos, se puede hacer cine del bueno en España.

Valoración final en moonfleet: 7,5 sobre 10

publicado por Jeremy Fox el 7 noviembre, 2007

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